domingo 1 de noviembre de 2009

El trasero de Letizia como argumento informativo o reflexiones sobre el periodismo (amarillo) de cámara



Del rosa al amarillo: la nueva frontera del periodismo cortesano
La crónica frívola en la primera visita oficial del presidente de Francia a España.
Fernando Ramos
"¿Desde cuándo dos culos femeninos resumen la primera visita de Estado del actual presidente francés?". La fotografía no sólo ofende su inteligencia, dicen, sino también su sensibilidad” (Críticas de los lectores de “El País” a la foto de portada del 28 de abril de 2009, sobre la visita de Nicolás Sarcozy y su esposa Carla Bruni a España).

¿Ha dejado el periodismo de ser un trabajo serio? El gran maestro Indro Montanelli, antes de fallecer, al escribir su último libro, nos dejó este preocupante mensaje: “Mi patria y mi oficio mueren conmigo”. ¿Acaso hemos de resignarnos ante la invasión de la contaminación televisiva que amenaza con la información basura?

El tradicional tratamiento acrítico que la prensa española reserva, con infrecuentes excepciones, a los asuntos relativos a la Casa Real, adquirió una nueva dimensión dentro de su estilo cortesano habitual con motivo de la visita oficial a España del presidente de la República Francesa, Nicolás Sarkozy, en abril de 2009. Este importante acontecimiento mereció de la práctica totalidad de los medios un enfoque semejante, visto éste desde una perspectiva de conjunto. Se estableció una nueva frontera no ya del habitual periodismo cortesano, sino de la crónica rosa más frívola hasta adquirir matices de puro y simple amarillismo de cámara. La ocasión sirvió además para proyectar ante los españoles la imagen de la consorte del Príncipe de Asturias, compitiendo en “glamour” con la cantante y modelo Claudia Bruni, actual primera dama del país vecino. Ello provocó una consecuencia quizá no meditada por quienes propiciaron el hecho comentado, el que la Reina pasase a un segundo plano, dominado éste por Letizia Ortiz, quien asumió un rol que en los actos de Estado corresponde sin duda a la esposa del Rey, al menos por la forma en que los medios informativos reflejaron las diversas secuencias del mencionado evento.
Un repaso minucioso a la prensa de aquellos días, permite observar cómo al lado de los análisis y las crónicas políticas acerca de la importancia de la visita del presidente de Francia, y los beneficios que para España supone, en todos los órdenes, pero especialmente en la lucha contra el terrorismo de ETA, o la necesidad de mejorar enlaces entre ambos países, se publicaron análisis, comentarios, estudios de detalle y crónicas frívolas sobre aspectos tan diversos como la moda, el vestuario, el maquillaje, las turgencias, los ademanes, los peinados, los adornos y joyas lucidas por Letizia Ortiz, comparándola con Carla Bruni con minuciosa pericia y minuciosidad extrema.
Estos aspectos frívolos desplazaron u ocuparon el lugar que debería corresponder a análisis serios sobre las controversias entre ambos países en materias como la empresa pública, las alternativas energéticas o las relaciones internacionales, así como otros aspectos de las relaciones francoespañolas.
Pero lo más insólito fue que el resto de la prensa europea, considerada seria, incurrió en el mismo tratamiento, especialmente los tabloides británicos, que incluso llegaron casi a editorializar sobre los respectivos traseros de las dos damas enfrentadas. Una rara excepción fue la del diario francés Libération quien se refirió al encuentro de la Barbie Première con la Barbie Princesa, en sintonía con el pensamiento de tantos ciudadanos españoles y franceses, que compartimos idéntica apreciación crítica.
Una de las evidencias más llamativas – luego justificada y explicada repetida y ampliamente- la aportó la primera página del Diario “El País”, del 28 de abril de 2009, donde bajo el titular “La princesa con la primera dama” se inserta una gran foto de escorzo lateral posterior derecho, en la que sobresalen las piernas y los respectivos traseros de ambas señoras. Ese mismo día, el diario “El Mundo” tomaba igualmente como punto de foco la espalda de la ex periodista asturiana, esta vez en traje de noche, junto a su esposo, la Reina y la invitada francesa. La foto en cuestión dio lugar a sabrosos comentarios de todos los tonos y tipos.
Este frívolo tratamiento de la información relativa a la visita de Estado, generalizado insistimos en la prensa nacional, fue especialmente intenso en los medios impresos de la región asturiana, donde la prensa sobre papel y la electrónica, rivalizan en la loa, la recreación, el elogio y la alabanza a la que se ha llegado en llamar “La princesa prometida”. En este sentido, la edición digital de “El Comercio de Oviedo”, a cumplirse el quinto aniversario de su matrimonio canónico, en un amplio reportaje que firma Leticia Álvarez, se hace un extenso recuento de las actividades realizadas en estos últimos cinco años por su ilustre paisana, revelándonos que 550 actos públicos, 20 viajes oficiales y 19 discursos jalonan el cambio experimentado por la joven asturiana.
La fabricación de una figura institucional
Conviene tener presente, en torno a este personaje, dos aspecto esenciales, con la Constitución en la mano, por un lado, y por otro el Real Decreto 2099/83 de Precedencias del Estado, y el Real Decreto 1368/1987, de 6 de noviembre, sobre régimen de títulos, tratamientos y honores de la Familia Real y de los Regentes . Se ha fabricado, al margen de la Constitución, una nueva figura institucional, allí no contemplada.
Es claro que la Constitución precisa con meridiana claridad que no existe más que un Príncipe de Asturias que pueda ostentar ese nombre: Felipe de Borbón, hijo del Rey. No se crea ni describe la figura del cónyuge del heredero, que sí aparece en el Real Decreto de Tratamientos de la Familia Real con la misma dignidad y tratamiento. Pero tener la misma dignidad no significa tener la misma condición. Es más, Felipe es también otras cosas, además de Príncipe de Asturias. A nadie sensato, por el momento, se la ha ocurrido denominar a la esposa de Felipe como Princesa de Gerona, Princesa de Viana, Duquesa de Montblanc, Condesa de Cervera y Señora de Balaguer, las mismas distinciones que ostenta el heredero de la corona de España, que lo es también de los antiguos reyes de Castilla, de Aragón y de Navarra.
¿Puedes haber un Príncipe; es decir, un heredero de la Corona, y una Princesa de Asturias al mismo tiempo con idéntica condición jurídica? Yo me pregunto si alguien habrá reparado en un detalle del Real Decreto 1099/83, de 4 de agosto, de Precedencias del Estado. En esta disposición, fuente de derecho actualmente en vigor, los consortes, y por tanto, Letizia Ortiz, no figuran para nada . Ni ella ni sus concuñados, por cierto, aparecen. Ni unos ni otros tienen cargo oficial alguno de ese rango.
Letizia Ortiz no ha jurado la Constitución y no es, por tanto, una figura institucional, aunque quizá algún día llegue a serlo. Ella, por si misma, no es heredera de nada. Es más, caso de divorcio de su actual marido, experiencia que ya conoce, perdería automáticamente la dignidad y el tratamiento aludido. Los partidarios de otorgar a Letizia Ortiz lo que la Constitución no le reconoce se remiten al principio de la analogía. Es decir, “Si el rey hace reina –cosa que no ocurre al revés-, el príncipe hace princesa”. Pero olvidan el hecho de que la figura de Príncipe de Asturias tiene un carácter institucional y está sujeto a una serie de formalidades jurídicas como heredero de la Corona, formalidades que no se extienden a la figura de su cónyuge, aunque éste reciba los mismos honores y tratamiento. Por lo tanto, la esposa de Felipe de Borbón no es por sí misma nada ni heredera de nada. Y por si fuera poco, y remitiéndonos a la analogía que se emplea para dotar a su figura de contenido, conviene recordar que ni la misma Reina, salvo en los supuestos constitucionales de la Regencia, puede ejercer labores institucionales o las habituales funciones de carácter social o benéfico. ¿Puede Letizia asumir funciones que nadie le ha otorgado?
Pero, aparte de estas sutilezas, lo cierto es que se ha convertido en un personaje público, con secretaría propia y funciones específicas, en su caso, separadas de las que realiza su esposo, quien constitucionalmente no tiene otras que las de esperar suceder a su padre en la Jefatura del Estado, caso de renuncia o fallecimiento de éste.
Desde su boda con el joven Capeto, Letizia Ortiz ha participado en más de medio millar de actos entre audiencias, inauguraciones, entregas de premios, congresos y un sinfín de obligaciones relacionados con su nuevo papel. Algo más de cien actos oficiales al año, a los que hay que sumar veinte viajes institucionales que la han llevado a México, China, Estados Unidos, Hungría o Jordania recorriendo miles de kilómetros hasta el momento, del brazo del Príncipe, siempre según el recuento de “El Comercio de Oviedo”.
En la misma fuente conocemos que:
La Casa del Rey le ha ido dando cada vez más protagonismo hasta el punto de que ya tiene agenda y webs propias. En este tiempo, ha pronunciado 19 discursos y mensajes por medio de los que se ha mostrado «sensible» con los españoles que padecen enfermedades raras, afectuosa con los ancianos, «comprometida» por la situación de los más necesitados con su apoyo a los bancos de alimentos, y, sobre todo, implicada en proyectos relacionados con la infancia y la juventud. El de hablar el público es para ella terreno conquistado gracias a las tablas que adquirió como reportera y presentadora de televisión, una ventaja por encima del resto de las princesas consortes europeas que de la noche a la mañana se han visto ante el micrófono.
Se indica en el reportaje aquí referenciado, que la Zarzuela le reserva en solitario, actos sociales y benéficos, y sobre todo, las actividades relacionadas con los medios de comunicación como una forma de mantenerla en contacto con su antigua profesión. “Además, junto al Príncipe ha estado en competiciones deportivas relevantes para los atletas del país en las que se ha mostrado espontánea, contenta con los triunfos y triste con los fracasos. Algo que, dentro del protocolo, suelen permitirse también otros miembros de la Familia Real”.
Parece evidente que las apariciones públicas y, sobre todo la imagen que se pretende trasmitir del personaje “Letizia Ortiz, princesa de Asturias” trasciende del mero rol social, humanitario y cultural, tradicionalmente reservado a las reinas, y en algunos casos, a las infantas de España.
De ahí que merezca la pena entretenerse en observar el tratamiento que diversos medios otorgaron a su figura –y nunca mejor dicho- con ocasión de la visita de Estado del presidente de la República Francesa.
Rivalizando en frivolidades o los tirabuzones de Letizia
El 12 de mayo de 2009, dentro del suplemento Gentes, de “La otra crónica” del diario “El Mundo del siglo XXI ”, Emilia Landuce escribe acerca de lo que califica de de “duelo de elegancia durante la cumbre doña Letizia-Bruni” y añade:

Por fin, la Princesa de Asturias se enfrentaba a una rival de altura. ¿Vencería la constitución de la francesa, más rotunda y liberal, o el equilibrio de poderíos de la anatomía de la española? El desembarco en España del 'petit Napoleon' (por la talla histórica del corso, no por su altura) y su consorte han revolucionado la prensa nacional. El martes, las portadas de los diarios mostraban a las dos bellas, por fin, frente a frente. Pero ¿quién venció? Pocos medios se han aventurado a emitir su dictamen por temor a ser tildados de afrancesados. Pero LOC, en el 201 aniversario de la revuelta madrileña contra las tropas de Napoleón y tras consultar la opinión de algunos especialistas y ponerse en contacto con los medios que se han hecho eco del duelo -'Point de vue', 'Daily Mail'...- , se ha aventurado a dar un veredicto: Carla Bruni ha vencido a la Princesa en un ajustado duelo: la puntuación para la primera dama, un nueve; doña Letizia, un ocho. Fue un combate muy reñido.

Y como consecuencia de este análisis precisa: “Letizia ganó en la escalera... ...Pero Carla conquistó en Palacio”.

Y a partir de aquí se analizan minuciosamente peinados, cuerpo, modelos, lenguaje corporal, protocolo y zapatos, otorgando una calificación numérica en cada caso, de 1 a 10, en las diversas ocasiones en que ambas coincidieron, ya fuera en la escalinata de la Zarzuela o en la cena de gala en Palacio.


El diario “El País” se explica
En el propio diario “El País”, dentro de la sección “Tribuna” , del 3 de mayo de 2009, Milagros Pérez Oliva, comentando la célebre foto de los traseros, se pregunta en titular “Carla Bruni, la princesa Letizia y la fiebre rosa. La foto de portada que ilustraba la visita del presidente Sarkozy es vista por algunos lectores como una concesión a la frivolidad. ¿Se está contaminando de amarillismo la prensa seria?”
Y seguidamente escribe:
Es sin duda una muy buena fotografía. Tiene movimiento, elegancia e intensidad. Y desde luego se hace mirar. Muestra la silueta de dos atractivas mujeres, la princesa Letizia y la primera dama francesa, Carla Bruni, subiendo una escalera en estudiada simetría: idéntico peinado, parecido vestuario, idénticos torsos cimbreantes. Una imagen con mucho glamour y suave erotismo, de esas que suelen gustar a la prensa rosa. Pero esa foto no aparecía en una revista del corazón, sino en la portada del diario EL PAÍS, y se publicó el día 28 para ilustrar un acontecimiento de la máxima relevancia política, la visita a España del presidente francés, Nicolas Sarkozy. Y eso es lo que ha molestado a muchos lectores: consideran que con esta imagen el diario denigra a las mujeres y contraviene los principios de su propia línea editorial. Algunos plantean además otras cuestiones que merecen una reflexión: ¿Se está contaminando de amarillismo la prensa seria? ¿Se está deslizando EL PAÍS por la pendiente de la frivolidad?
Y tras referirse a diversas críticas de lectores del citado rotativo, una de una estudiante de periodismo, preguntándose si se hubiera publicado la misma foto de la escalera, caso de ser sus protagonistas Angela Merkel y doña Sofía, Milagros Pérez añade:
Éste es, creo, el núcleo de un debate que trasciende al propio diario. Los medios de comunicación forman un ecosistema de mutuas influencias y los que tienen voluntad de rigor han de hacer un gran esfuerzo cada día por no deslizarse por la pendiente de la espectacularidad y el sensacionalismo. En los últimos años, valores específicos de la industria del entretenimiento se están extendiendo a los contenidos de la prensa y los programas informativos de la televisión. Las fronteras entre información y espectáculo son cada vez más difusas……..
…………Del mismo modo que mezclar política con salsa rosa no parece una buena fórmula para fortalecer la democracia, mezclar información con cotilleo o amarillismo no reforzará la credibilidad de los periódicos……
…………La reacción que ha provocado la fotografía de portada debe ser vista como una subida de fiebre, como un síntoma de alerta ante peligros que debemos evitar. Lo que muchos lectores no toleran de EL PAÍS es que haga lo contrario de lo que predica en sus editoriales. Y lo que más valoran es su fiabilidad y su rigor. La información no tiene por qué ser aburrida. Hay muchas formas de explicar la realidad de forma interesante y atractiva. La polémica es saludable. Indica que recurrir al amarillismo o la salsa rosa puede convertirse en una trampa para los medios serios: defraudarán a sus lectores fieles y no es seguro que atraigan a otros. Al fin y al cabo, si lo que se busca es sensacionalismo, la prensa amarilla siempre lo hará mejor.

El estilista Carlos García-Calvo fue de los pocos que, dentro de la misma línea, aportó algo de originalidad al peculiar análisis caso, pero sin salirse del tono general de revista rosa, y, entre otras cosas (“El Mundo, 28 de abril de 2009), bajo el título de “Encuentro bilateral. El análisis social. Carla, de sorpresa en sorpresa”, dijo:
Muchos se esperaban que Doña Letizia hubiera encargado nuevos modelos en sus dos costureros favoritos, Varela y Lorenzo Caprile, para deslumbrar a la mujer del mandatario galo durante su visita a nuestra capital y rivalizar con los suyos de haute couture. Las oficinas de prensa de ambos se han visto asediadas de llamadas al respecto por parte de cronistas insistentes que recibieron la misma respuesta: «Su Alteza Real no ha encargado nada para la visita oficial».
Menos mal.
Hasta el respetable “Diario de Cádiz” echó su cuarto de espadas en el gran debate nacional y sus páginas recogieron este comentario, firmado por Rosa Gómez Torralbo en su sección “La Tribuna” y el titular “Dos fotografías”:
Si nuestras nietas ven dentro de 20 o 30 años la foto de Letizia Ortiz y Carla Bruni que ilustró casi todas las portadas de los periódicos españoles con motivo de la cumbre hispano-francesa de abril de 2009, se confundirán sobre la realidad española actual. Los titulares decían simplemente La princesa con la primera dama, pero las imágenes tenían un poder infinitamente mayor. Los significados de las palabras son siempre frágiles. Las imágenes están más acabadas, son más autónomas. Una vez percibidas, se instalan en nuestra mente y a veces, incluso pretenden suplantar nuestros recuerdos. Como contraste, podemos comparar la foto en cuestión con otra que estos días ha recibido el Premio Ortega y Gasset, la del rey Juan Carlos abrazando a Adolfo Suárez, también de espaldas.
Nosotras ya estábamos acostumbradas a convivir con una realidad fragmentada, que nos mandaba mensajes contradictorios, pero me duele pensar que con esa imagen puede llegar hasta nuestras nietas una interpretación distorsionada de esta época. Podrían creer, por ejemplo, que la paridad en política, era eso. Y ¡hasta ahí podíamos llegar!
La influencia de las primeras damas
Pocos acontecimientos habrán dado tanto juego a los analistas, como la visita de Carla Bruni a España, hasta el extremo de que antes y después, hasta la prensa más seria tomó este asunto como referencia para sus análisis. Así, en “El País” del 14 de junio de 2009, Gabriela Cañas todavía escribía:
¿Cuál es la función de la Reina? ¿Y la de la esposa del presidente de la República Francesa? ¿Cuál es el rol del cónyuge del inquilino de la Casa Blanca? La respuesta es sencilla: absolutamente ninguno. En el mismo momento en que sus maridos ascienden a la cima, una ley no escrita condena a sus esposas a convertirse en sus calladas sombras. Michelle Obama ganaba como vicepresidenta del hospital de la Universidad de Chicago 240.000 euros anuales; el doble que su marido. Pero cuando en enero se disponía a mudarse a la Casa Blanca recibió del otro lado del Atlántico un sabio y frustrante consejo. "Que aprenda a cogerle el gusto al asiento de atrás", dijo Cherie Blair, la esposa del ex primer ministro de Reino Unido.
Como bien explican el experto en protocolo Pablo Batlle y el director de la Escuela Diplomática José Antonio Martínez de Villarreal, las esposas de los jefes de Estado suelen desarrollar actividades paralelas en el terreno de la cultura, la beneficencia y la cooperación al desarrollo. Fuera de ello, la mirada de la opinión pública es vigilante y estricta…..

Con mejor sentido, Octavio Salazar , profesor titular de Derecho Constitucional, de la Universidad de Córdoba escribe bajo el expresivo titular de “Mujeres sin rostro”, con respecto a la reacción que provocó la publicación de determinadas fotografías de Letizia Ortiz y Carla Bruni en algunos periódicos:

Pienso que lo más discutible de la fotografía que apareció en la portada de El País es el mensaje que nos estaba transmitiendo a través de esas dos mujeres sin rostro, estéticamente impecables y perfectas en su papel de acompañantes de sus poderosos maridos. Lo más criticable no es tanto que la imagen se centrara en los traseros de dos señoras magníficas, sino que de ellas no viéramos la cara. Esa opción revela que realmente no importaba lo que esas dos mujeres pudieran expresar, sentir o pensar. Su propio papel institucional, que tal vez fuera el que con más hondura jurídico-constitucional deberíamos cuestionarnos en las democracias del siglo XXI, consiste precisamente en ser perfectas Sofías, es decir, mujeres amables, sonrientes, dóciles y calladas. Ahí radica la mayor crueldad de la polémica fotografía. Tan peligrosa porque puede contribuir, y de qué manera, a que las niñas quieran continuar luciendo modelitos mientras que los niños, de los que sí conocemos el rostro, se ocupan de hablar de las cosas verdaderamente importantes.

Pero es que, además, en esa fotografía de mujeres sin rostro pero con trasero, están presentes las miles de mujeres que siguen sin merecer una portada en los periódicos y que, por tanto, difícilmente pueden convertirse en referentes para la sociedad. Mujeres creadoras, científicas, pensadoras, artistas, que muy a duras penas conquistan su espacio en los medios y que continúan en gran medida siendo las olvidadas. Estoy seguro de que el mismo día que Letizia y Carla sonreían en Madrid había cientos de mujeres en el mundo realizando aportaciones brillantes para el futuro de la humanidad. Mientras que el rostro de alguna de ellas no merezca el mismo lugar que la princesa y la primera dama, mucho me temo que la igualdad seguirá siendo un sueño y que mi sobrina, que apenas tiene cuatro años, seguirá pidiéndole a los Reyes un traje de princesa y unos zapatos de tacón.

Y sobre la transfiguración de la consorte del Príncipe, en “todoellas.com” , leemos:
…………Uno de los grandes problemas de Letizia es que quiere ser más monárquica que el propio rey. Comentan que ha expresado a sus periodistas de cámara que le ha parecido una falta de respeto a la monarquía el hecho de que ciertos medios hayan publicado una instantánea donde se le ve a ella y a Carla Bruni de espaldas. Por supuesto, es innegable que la fotografía lleva a comparar el trasero de ambas damas, eso de ahí a hablar de falta de respeto contra la institución, media un abismo. Extraño comentario en alguien que fue periodista.
Fue “La Verdad” , de Murcia, quien más allá de la frivolidad, centró el verdadero interés de las relaciones de Francia con España. . Y con el título “Coste del convexo trasero de Bruni”, José Antonio Lozano Clares, exponía:
Vaya revuelo en torno a Carla Bruni y la fotografía de los traseros -con perdón- de doña Letizia y de la «presidenta» de la República francesa. Algunos analistas claman por un mayor entendimiento entre ambos países: unir carreteras, vías férreas e infraestructuras eléctricas.
Precisamente lo que interesa a Francia: las interconexiones energéticas entre Francia y España serían una ruina para España porque los galos han optado por la energía nuclear mientras Zapatero ha optado por las energías renovables. Es evidente quién saldría ganando: aquel que puede producir energía nuclear cinco (eólica) o 15 (solar) veces más barata que las promocionadas por el verde Gobierno español.
Lo mismo puede decirse de la liberalización de las empresas públicas: España privatizó sus empresas y semi-liberalizó sus mercados, mientras Francia liberalizó sus mercados externos y mantuvo en poder del Estado sus grandes corporaciones: France Telecom lleva haciéndole la cama a Telefónica desde hace una década. Telefónica es mucho más rentable pero FT tira con pólvora del rey. El Elíseo ha salvado de la quiebra a FT en varias ocasiones. Conclusión: Telefónica tiene vedada la entrada en Francia mientras compite por su cuota de mercado en España, gracias a la titularidad pública.
De infraestructuras gasistas mejor no hablar: Zapatero permite que la pinza franco- argelina controle el segundo gasoducto del Magreb mientras los franceses toman CEPSA y pretenden tomar REPSOL, mientras Suez amenaza a Gas Natural-Fenosa, mientras Gas Natural no puede vender en Francia, mientras la pública Gas de France vende en España lo que le viene en gana, mientras los argelinos nos elevan el precio del gas de forma unilateral...
Zapatero vende España a los franceses con tal de conseguir el apoyo de Sarkozy en la esfera internacional, es decir, con tal de permanecer en el poder. Lo caras que nos van a salir las fotos de Carla Bruni.
Y por fin, Pepa Bueno se pregunta “¿Y en eso se fija la prensa española?”
¿Es pensable una foto de Sarkozy y el príncipe Felipe en la que no se les viera el rostro y sí el torso y el paquete? Porque es el equivalente. En la fotografía de marras, no les vemos la cara ni a Bruni ni a Letizia, no se aporta información relevante sobre el encuentro entre ambas, sobre su complicidad o la ausencia de ella. ¿Qué aporta esa foto para estar en la primera página de algunos periódicos? Los culos de las dos……
……..¿Cómo se denomina a los maridos de las presidentas de las repúblicas? ¿El marido de Angela Merkel es primer caballero? Pues yo reivindico para él un completo programa de actividades culturales y obras sociales en cada cumbre del G-8, del G-20 o del Cambio Climático que se convoque, y a la que asista la cancillera alemana. No quiero que este buen hombre se sienta discriminado con respecto de las esposas de los otros líderes.
Me dirán ustedes que, con la que está cayendo, cómo me preocupo por el aburrimiento del marido de Merkel en las cumbres. Eso mismo pienso yo: con la que está cayendo, y los medios españoles pendientes de los traseros de Carla Bruni y la princesa Letizia.

sábado 31 de octubre de 2009

Protocolo y sociedad laica





Las propuestas de avance hacia una sociedad laica, que subraye la separación entre el Estado y las creencias religiosas de los ciudadanos, coinciden con las reclamaciones y objetivos de algunos sectores implicados en desmontar una parte esencial de la cultura, la tradición y los elementos identificativos de lo que hasta ahora entendíamos –y reconocíamos- como nación española. La ruptura se hace visible en la presentación, desarrollo y contenido de determinados actos, ceremonias, eventos y acontecimientos a través de las cuales se manifiestan las instituciones públicas.
En Occidente somos subsidiarios de la herencia judeo-cristiana y de su sistema de valores; de la cultura grecolatina y de los principios democráticos que traen causa de la Ilustración y la Revolución Francesa, como referentes indiscutibles. En el Preámbulo de Proyecto de Constitución Europea se invoca como fundamento “la herencia cultural, religiosa y humanista de Europa”, a partir de la cual se han desarrollado los valores universales de los derechos inviolables e inalienables de la persona humana, la democracia, la igualdad, la libertad y el Estado de Derecho.
Determinados activos de la cultura religiosa de Occidente no son solamente actos específicos de una determinada creencia personal, sino que han trascendido al conjunto de la sociedad civil como valores culturales que forman parte de la esencia misma de Europa y de la que son elemento visible sus propias catedrales como los alminares lo son de la cultura musulmana.
Algunos colectivos vienen postulando a través de un insistente aparato de propaganda, campañas permanentes, en orden a desposeer, deslegitimizar o revisar los fundamentos que, a partir de la más solvente historia de España, han sido considerados los soportes de la personalidad colectiva de los españoles y de sus manifestaciones tradicionales. No distinguen lo que son tradiciones y convicciones religiosas de lo que son sus efectos y consecuencias culturales, de los hábitos y usos que forman parte de la vida cotidiana, de la tradición civil y de la expresión de sentimientos mucho más arraigados y generalizados que unas cuantas creencias de unos pocos particulares. El Reino de España está plagado de tradiciones multiseculares en las que las autoridades civiles ejercen de anfitriones, protagonistas o invitados relevantes en eventos de carácter religioso, tan arraigados en la tradición histórica que, al margen de las convicciones personales de cada uno, el representante público ha de afrontar el papel que le deparan precisamente por serlo.

1.-Introducción
La política del actual Gobierno de introducir sucesivas reformas y modificaciones en las normas, hábitos, costumbres y tradiciones oficiales del Reino de España, en orden a conseguir el total laicismo del Estado y la absoluta separación del mundo oficial con respecto a las confesiones religiosas, en particular la católica, coincide y, de alguna manera se ahorma, con la pretensión de determinados sectores y órganos de opinión de revisar la propia historia de España y otorgar nuevas lecturas e interpretaciones de relevantes hechos históricos, alrededor de los cuales se ha construido la teoría de la propia identidad nacional.
Los pretendidos avances, nuevos objetivos y políticas para convertir a la sociedad española en un ejemplo de laicismo e independencia entre el Estado y las tradiciones religiosas del país vienen experimentando un decidido acelerón no solamente desde el Gobierno y el partido que en estos momentos lo sustenta, sino de otros sectores interesadamente implicados en desmontar, revisar o reescribir una parte esencial de la cultura, la tradición y los elementos identificativos de lo que hasta ahora entendíamos –y reconocíamos- como nación española.
Así pues, este fenómeno cursa en dos direcciones paralelas que, sin duda se complementan y abre el viejo debate de qué es España. Es evidente que, en este sentido, esa ruptura adquiere mayores manifestaciones en la presentación, desarrollo e imagen públicas de determinados actos, ceremonias, eventos y acontecimientos a través de las cuales se manifiestan las instituciones públicas. El ceremonial y el protocolo de una gran clase de aquéllos están siendo afectados en todos los ámbitos de la estructura administrativa del Estado, desde la Casa Real a los municipios, pasando por las comunidades autónomas, las Fuerzas Armadas, las fundaciones y los patronatos públicos.
No deja de ser una curiosa paradoja que, mientras –como prueba de tolerancia, modernidad, y multiculturalismo- en las ciudades españolas de Melilla y Ceuta se incorporan al calendario oficial, festividades musulmanas, en atención a los ciudadanos de esta religión que residen en aquellas plazas, se proponga limitar, reducir o simplemente suprimir otras manifestaciones de la tradición cultural y religiosa española del resto del país. En este mismo sentido, las disposiciones en vigor en España sobre libertad religiosa y los convenios suscritos por el estado con otras confesiones, prevé incluso que, en determinadas circunstancias, la religión de un ciudadano o residente extranjero en España pueda tener o dar derecho a reclamar determinados efectos en el ámbito civil e incluso laboral (fiestas, descansos, etc.). En Barcelona, sin ir más lejos, determinadas confesiones musulmanas son autorizadas a manifestarse en la calle, sin otra limitación que evitar hacerse sangre (como exige el rito propio de dicha facción en su versión genuina), al auto flagelarse públicamente.
En la mismísima Galicia, una concursante de religión musulmana llegó a conseguir que en una convocatoria pública para funcionarios de la Xunta de Galicia, que coincidía en viernes, fuese excluida del orden general y se montase un examen “ads hoc” para ella sola, en día conforme al calendario muslín. Casi al mismo tiempo, el Cabildo de la Catedral de Santiago cubría de flores la estatua de Santiago Matamoros, un de las dos advocaciones jacobeas con ocho siglos de antigüedad.
En la campaña a favor del laicismo completo en la sociedad civil se amalgaman intereses contradictorios e incluso “pescadores de río revuelto”, dispuestos a obtener ventajas y adelantar sus propias posiciones a fin de desalojar o al menos igualarse con aquellas manifestaciones, hasta ahora propias o dominantes.

2.-La aparición de culturas y manifestaciones emergentes
Uno de los aspectos más preocupantes de esta confrontación, que ya nos presenta evidentes indicios peligrosos es que, mientras a favor del llamado multiculturalismo se pretende reducir, desmontar o deshabilitar los elementos más característicos de nuestra propia cultura e identidad histórica, otros colectivos que conviven con nosotros, lejos de asumir los valores del pluralismo y adaptarse a la cultura social y al espacio civil donde pretenden vivir, tratan de imponer, preservar o establecer sus propias pautas culturales, para ellos irrenunciables, todavía a costa de que amortigüemos o simplemente renunciemos a las nuestras.
No pocas organizaciones de carácter musulmán vienen postulando, sobre todo a través de sus páginas web y de un insistente aparato de propaganda, campañas permanentes, en orden a desposeer, deslegitimizar o revisar los fundamentos que, a partir de la historia de España, han sido considerados los soportes de la personalidad colectiva de los españoles y de sus manifestaciones tradicionales. En este planteamiento coinciden algunas organizaciones de la izquierda política, lamentablemente instalada en una confusión de conocimientos muy peligrosa.
La casuística de los conflictos que estas posiciones tiene algunas manifestaciones En apoyo de sus planteamientos, con algo de más ambición intelectual, se ha llegado a plantear el viejo debate que en día mantuvieron los historiadores Claudio Sánchez Albornoz y Américo Castro, en el sentido de sustentarse en las tesis de este último para negar que la identidad española se forme frente al Islam, sino todo lo contrario o volver a discutir cuál es la esencia de España.

Pero en otros casos, se llega a extremos que resultarían pintorescos, si no fueran peligrosos. Al comienzo de la transición política, un concejal de determinado partido del Ayuntamiento de Toledo llegó a sugerir la necesidad de retirar de los edificios de la ciudad ciertos elementos heráldicos que representaban los escudos de los Reyes Católicos o de los de los Austrias, al identificarlos con símbolos franquistas .

Uno de los más activos intelectuales enrolado en esta campaña de revisión de los símbolos y tópicos de la identidad tradicional española es el conocido escritor Juan Goytisolo.
En un artículo titulado “Los mitos fundadores de la nación española” (publicado en el diario «El País» de Madrid, el sábado 14 de septiembre de 1996) aprovecha para arremeter no solamente contra la tradición jacobea, sino contra los propios referentes tradicionales franceses y, en este sentido apunta que “desde el siglo XVIII, gracias a la Ilustración y al empeño posterior de los historiadores críticos, que todas las historias nacionales y credos patrióticos se fundan en mitos: el prurito de magnificar lo pasado, establecer continuidades «a prueba de milenios», forjarse genealogías fantásticas que se remontan a Roma, a Grecia o a la Biblia, obedece sin duda a una ley natural de orgullo y autoestima, pues los hallamos en mayor o menor grado en el conjunto abigarrado de Estados y naciones que integran el continente europeo”:
Según el politólogo estadounidense Francis Fukuyama, el fracaso de la integración de los musulmanes en Europa es una bomba de tiempo que ya ha contribuido al terrorismo y puede llegar a convertirse en una amenaza para la democracia. De modo parecido se expresaba el profesor Giovanni Sartori, politólogo y profesor emérito de la Universidad Columbia en Nueva York y de la Universidad de Florencia. Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales, quien una entrevista publicada por el diario el Mundo, el sábado, 13 de octubre de 2007 afirmaba: “El islam ha declarado la Guerra Santa a Occidente, que no sabe defenderse”.

Samuel P. Huntington, de profesor de Ciencias Políticas en la Universidad de Harvard y autor del famoso libro “El choque de civilizaciones”, advertía:
Este nuevo orden mundial tiene sus riesgos. Las civilizaciones emergentes se consideran superiores a la de Occidente, con valores morales más auténticos. Por vía del desafío demográfico (el 2025 más del 25% poblacional mundial será musulmana) o por vía del crecimiento económico (el 2025 Asia incluirá siete de las debe economías más fuertes del planeta) o por vía de la militancia creando inestabilidad, el poder y los controles de la civilización occidental se desplazarán hacia las civilizaciones no occidentales. Así, un choque de civilizaciones, de estas civilizaciones arraigadas a religiones, dominará la política a escalera mundial: en las fronteras entre civilizaciones se producirán las batallas del futuro.
Resulta especialmente esclarecedora sobre este conflicto, la figura de una intelectual y política musulmana, la parlamentaria holandesa de origen somalí Ayaan Iris Alí, autora del impresionante libro “Yo acuso. Defensa de la emancipación de las mujeres musulmanas”. Ayaan clama por una época ilustrada para el Islam y porque Occidente contribuya a la generación del Voltaire del mundo musulmán. Por esa misma razón, se opone a toda política de integración de los inmigrantes basada en los principios del multiculturalismo, que a su juicio permite la permanencia de normas culturales y religiosas que frenan el proceso de emancipación de los musulmanes.

3.La herencia cultural de Europa

El debate sobre esta cuestión rebasa ampliamente el marco del propio Reino de España y se adentra en las raíces mismas de Europa. Nadie discute que la Cultura Greco-Latina, la Tradición Judeo-Cristiana y la Revolución Francesa son los tres elementos esenciales sobre los que se construye la identidad europea, que en el caso de España se completa, sin duda, con el aporte de la cultura hispanoárabe.

No se pueden negar, tampoco, las aportaciones del mundo árabe a la cultura de Europa, sobre todo durante la Edad Media, cuando el desnivel entre Europa y el mundo árabe ilustrado fue patente. Europa estaba sumida en los restos empobrecidos de una tardía latinidad mientras el Islam y el Judaísmo recuperaban lo mejor del legado griego, lo asimilaban y lo perfeccionaban. ¿Cómo negar que los sabios árabes y judíos, ayudaron a que Europa como recuperara gran parte del legado clásico? Se ha escrito que gracias a ese trasvase, Europa rejuvenece, adopta nuevas formas de hacer ciencia, filosofía y literatura, aprende estilos nuevos de comportarse, de vivir la religión, de sumirse en los abismos misteriosos de la mística, de practicar la ascética, de amar, de disfrutar de la belleza. Los sabios hispanomusulmanes cumplieron una importante misión como industriosos intermediarios de la cultura y transmitieron a la Europa medieval la olvidada sabiduría del mundo antiguo, abriendo la posibilidad del Renacimiento.


Juan Estrada escribe: ¿Si se quitan signos religiosos del ámbito público habría que eliminar los políticos en el religioso. ¿Se está seguro de que la mayoría quiere que policía, ejército y autoridades dejen de participar en manifestaciones religiosas y ciudadanas, como procesiones, romerías, fiestas patronales, etc? ¿Qué hacemos con celebraciones religiosas que son también tradiciones de nuestra identidad cultural, histórica y folklore? Además, ¿qué signos se quitan y cuáles quedan?
¿Quién determina lo que es artístico, además de religioso? ¿Dejamos que decidan los políticos y que, según quién gobierne, cambie de una legislatura a otra? El catolicismo ha marcado nuestra historia, tradiciones y formas de convivencia. ¿Lo tratamos por igual que otras religiones sin arraigo en España? ¿Asumimos la demanda de laicistas que no buscan la neutralidad del Estado, sino excluir la religión del ámbito público? ¿No caemos así en una confesionalidad de signo inverso, en este caso antirreligioso? ¿Hay que escuchar a grupos religiosos que rechazan la presencia pública de la religión mayoritaria de los españoles y que en sus países no toleran nada que se aparte de su religión oficial? ¿Es aconsejable, además, regular el velo islámico por ley y entrar en una espiral de conflictos, que hasta ahora, sabiamente, se han obviado?
Parece pues fuera de toda duda, que esta cuestión reclama lo que Estrada llama “un debate social sereno, complejo, plural y abierto”. No podemos trasladar al espacio público nuestras creencias particulares sin más. Ni puede no debe el Estado asumir cambios de roles, tradiciones y preferencias que corresponden a la sociedad civil.

4.-Efectos en la vida local
Los movimientos iconoclastas no distinguen lo que son tradiciones y convicciones religiosas de lo que son sus efectos y consecuencias culturales, de los hábitos y usos que forman parte de la vida cotidiana, de la tradición civil y de la expresión de sentimientos mucho más arraigados y generalizados que unas cuantas creencias de unos pocos particulares.

En la vida civil española nos encontramos numerosos efectos de aquella tradición cultural, sobre todo en el ámbito local, tales como:


• Patronazgos de ciudades, villas, cofradías, pósitos, corporaciones, colegios.
• Ofrendas.
• Bendición de las primeras piedras.
• Votos municipalidad.
• Fiestas populares
• Romerías.
• Procesiones.
• Ritos ciudadanos.
• Recompensas.
• Denominaciones.
• Heráldica y vexilogía
• Arquitectura civil y religiosa.
• Arte en general.
• Ritos iniciáticos.
• Música y Folklore.
• Premios.
• Sociolenguaje.
• Honores y reconocimientos.
• Premios.
• Privilegios.


La variedad es interminable. Durante la Reconquista y la Edad Media, especialmente en la época de las grandes calamidades, pueblos, villas y aldeas se pusieron bajo la protección de un santo o una advocación. Esas tradiciones han llegado a nuestros días. En habitual que a lo largo y ancho de España, el alcalde al frente de su Consistorio presida la procesión del Santo o la ofrenda de la villa, o la presentación de los primeros frutos o cualquier otro evento semejante.

Por lo general, y salvo excepciones, los alcaldes –como representantes del conjunto de sus ciudadanos- han sido respetuosos con las tradiciones y acuden de buen grado, con independencia de su propia ideología y convicciones a este tipo de eventos. Pero no todos: el alcalde de Pontevedra Miguel Lores, del BNG, presume no presidir la secular procesión de la Virgen Peregrina, aduciendo que como autoridad pública de un estado laico no tiene por qué acudir a actos religiosos.

El Reino de España está plagado de tradiciones multiseculares en las que las autoridades civiles ejercen de anfitriones, protagonistas o invitados relevantes en eventos de carácter religioso, pero tan fuertemente arraigados en la tradición histórica que, al margen de las convicciones personales de cada uno, el representante público ha de afrontar el papel que la historia le depara precisamente por serlo.


4.1.-Las organizaciones promotoras del laicismo y su actividad

Existen diversas organizaciones promotoras del laicismo que arremeten especialmente contra la presencia de autoridades civiles en actos religiosos, la presencia de lo religioso en actos civiles y, en general, todas las tradiciones que existen en ese sentido. La actividad más intensa se realiza a través de la web http://www.laicismo.org que actualmente denuncia medio centenar de casos, a su entender, contrarios al laicismo del Estado, en cuanto a alguno de los supuestos antes citados.


4.2. Algunos ejemplos de ceremonias cívico-religiosas

Veamos algunas tradiciones seculares del Reino de España y sus controversias:

La procesión de la espada en Sevilla

Cada 22 de diciembre, para conmemorar la entrada oficial de Fernando III el Santo en Sevilla tiene lugar en su Catedral-Museo, la llamada procesión de San Clemente, o de la Espada, o de las Gradas. Fue instituida por Alfonso X el Sabio en 1255 y se celebra desde dicha fecha hasta nuestros días como procesión seria claustral, culminando con una solemne misa en el altar mayor, siguiendo la reglamentación dictada por Felipe II a mediados del siglo XVI.

En la procesión participa la corporación municipal bajo mazas, en unión de los canónigos del Cabildo catedralicio. En comitiva trasladan una reliquia de San Clemente por el interior de la catedral. El pendón de San Fernando corresponde portarlo al miembro más joven de la corporación municipal. La espada de San Fernando la sostiene el alcalde. Pero el modo de llevar la espada es singular, ya que no la toma por la empuñadura, sino por la punta. El actual alcalde socialista Alfredo Sánchez Monteseirín cumple con el rito con toda solemnidad .

¿Qué pasará en el futuro con esta tradición? ¿En aras del laicismo, el alcalde de Sevilla dejará de llevar la espada de Fernando III el Santo? ¿Los sevillanos, celosos de su historia, votarán a un alcalde que de tal modo la profane?


La senyera del Reino de Valencia con Te Déum

Conviene tener presente que alguna de las ceremonias más controvertidas, en nuestros días, tienen que ver precisamente con la conmemoración de la Reconquista. La Comunidad Valenciana celebra su Día propio el 9 de Octubre, fecha en que Jaume I el Conquistador derrotaba a los musulmanes y entraba en la ciudad de Valencia.

Por la mañana, el Palacio de la Generalitat, se celebra un acto institucional. La Procesión cívica es el hecho más relevante. Consiste en un recorrido oficial por las calles céntricas de Valencia llevando la Senyera real (bandera o enseña del reino de Valencia) desde el Ayuntamiento a los diferentes lugares donde tienen lugar diversos actos, a partir del mediodía. La bandera que se exhibe es réplica de la enseña de 1545 que se conserva en el Archivo Histórico Municipal. La enseña no sale por la puerta principal, sino que, desde el balcón, se hace descender a la calle. En ningún momento se inclina el mástil ante nada ni nadie.

Del Ayuntamiento se dirigen hacia la Catedral, donde tiene lugar un Te Deum. No todos los concejales están de acuerdo en entrar en la Catedral. Posteriormente llegan ante el Palacio de la Generalitat y se rinden honores a la Senyera. Luego, se hace una ofrenda ante la estatua ecuestre de Jaime I.


La toma de Granada, ¿Los Reyes Católicos invasores?

Según el color o la mayoría de la corporación, el aniversario de la toma de Granada por los Reyes Católicos es una cosa o es otra. En unos casos, Isabel y Fernando son unos invasores extranjeros (castellanos) y en otros, los liberadores nacionales.

En este sentido, ningún otro partido como Izquierda Unida se ha propuesto reescribir la historia, con la nada científica pretensión no ya, de la trasnochada pretensión de interpretar desde postulados marxistas hechos sobradamente explicados en su propio contexto, sino de amalgamar en una especie de sopa variada elementos culturales con especificidad propia para ser contemplados específicamente como tales.

Como exponente de quienes desean reinterpretar la historia, escribe Javier González Pulido:

El 2 de Enero de 1492 culminó la anexión castellana del emirato andalusí de Granada. Este hecho histórico es fundamento aún, más de quinientos años después, de una conmemoración oficial conocida como Día de la Toma. Los actos, a tono con el contenido ideológico que los sostiene, incluyen la participación protagonista del Ejército español y una destacada vinculación a la Iglesia Católica. Dado todo su desarrollo, la Toma resulta ser una apología de la conquista militar y la uniformidad religiosa; una identificación excluyente con una visión conservadora y españolista de la historia de Granada y Andalucía y una exaltación de los Reyes Católicos que, a través del homenaje oficial que reciben, son convertidos en presunto modelo cívico. La vergonzante introducción subordinada de la figura de Boabdil, último rey nazarí, no modifica en absoluto los términos de la Conmemoración.


5.La ofrenda nacional de España.

A los ejemplos de Sevilla, Valencia y Granada, pueden unirse otros más. Ello nos permite establecer que, desde el punto de vista de la imagen pública de las instituciones oficiales, ayuntamientos, cabildos autonómicos o corporaciones en general, el problema de atemperar y acomodar las diversas culturas y sensibilidades rebasa el marco de la separación entre lo religioso y lo civil; sino la propia convivencia –o la presencia- entre unas y otras confesiones. En otros casos, el acto civil o el acto oficial, es en sí mismo un acontecimiento religioso. Véase, por ejemplo, la Ofrenda Nacional a Santiago Apóstol, que se realiza cada 25 de Julio en Compostela por el jefe de Estado o en su nombre, o la propia Ofrenda Nacional del Reino de Galicia, que acontece en la Infraoctava del Corpus (el domingo siguiente a dicha celebración).

La Ofrenda Nacional al Apóstol Santiago es una ceremonia instituida en 1643 por Felipe IV y que a lo largo de los años mantiene la tradición de que reyes, jefes de Estado o personalidades con las más altas responsabilidades invocan al Patrón de las Españas los beneficios divinos para las tareas humanas. Con respecto a la controversia sobre este acontecimiento, la Iglesia

Musulmanes piden suprimir las fiestas de Moros y Cristianos “por no caber en la España democrática”

Jueves 05/10/2006 EUROPA PRESS

SEVILLA.- El presidente de la Federación Española de Entidades Religiosas Islámicas (Feeri), el imán de la mezquita La Unión de Málaga, Félix Herrero, exigió que se suspendan las tradicionales Fiestas de Moros y Cristianos que se celebran en Andalucía, Aragón y Comunidad Valenciana por la imagen que se da del pueblo musulmán y consideró que "no tienen cabida en la España democrática"

El hecho de que se pretendan suprimir las manifestaciones visibles de tradiciones ancestrales, borrará a medio plazo de la conciencia colectiva, referencias esenciales de nuestra personalidad común, de nuestro ser como pueblo. Pero el hecho de que, al mismo tiempo, aparezca, como es inevitable, otras manifestaciones públicas de culturas que nos son ajenas, desfigurará para siempre nuestro más íntimo soporte de identidad. Imagínese un barrio de Madrid donde se suprima la procesión pública de un santo popular, pero donde se celebre ya –como se celebra- una fiesta con dragones chinos al comienzo de su año nuevo particular. ¿Qué acabaremos siendo?
No existe ni se aprecia demanda social para que sea el propio Gobierno quien se meta a regular como pretende hacerlo lo que, en todo caso, son elementos significativos que la sociedad civil asume como parte de su acervo cultural. Es a ésta y solamente a éste a quien corresponde decir, si lo cree necesario, dónde y cuándo cambiar.
Es como si se estuviera reinventando España. Y en ese sentido, ni los propios historiadores se ponen de acuerdo en una definición estándar de lo que somos, si bien todos sabemos lo que no somos.
Bibliografía
ARÍSTIEGUI, Gustavo de (2005): “La yihad en España. La obsesión por reconquistar Al-Ándalus”. La esfera de los libros. Madrid.
Borrador de Proyecto de Estatuto de Constitución Europea.
CASTRO, Américo (1975, Sexta edición): “La realidad histórica de España“. Editorial Porrúa. México.
HIRSI ALÍ, Ayaan (2006): “Yo acuso. Defensa de la emancipación de las mujeres musulmanas”. Círculo de lectores. Barcelona.
HUNTINGTON, Samuel P (1997): “El choque de civilizaciones y la reconfiguración mundial“. Paidós Estado y Sociedad. Barcelona.
KEEGAN, John (1995) “Historia de la guerra”. Planeta. Barcelona.
KÜNG, Hans (2006. 4ª edición): “El Cristianismo. Esencia e Historia“. Editorial Trotta S.A. Madrid.
(2006): “El Islam. Historia, presente y futuro“. Editorial Trotta S.A. Madrid.
LEWIS, Bernard (2004): “El lenguaje político del Islam“. Taurus. Madrid.
REINACH, Salomón (1985): “Orfeo. Historia general de las religiones”. Ediciones Istmo. Madrid.
SÁNCHEZ ALBORNOZ, Claudio (1976. 5ª edición. Dos tomos): “España un enigma histórico“. Hispano Americana S.A. Barcelona.
SARTORI, Giovanni (2001): “La sociedad multiétnica. Pluralismo, multiculturalismo y extranjeros”. Taurus. Madrid.
VV.AA. (1997): “España. Reflexiones sobre el ser de España“. Real Academia de la Historia. Madrid.

Hemeroteca“
• “Los mitos fundadores de la nación española”. Juan Goytisolo. Publicado en el diario «El País» de Madrid, el sábado 14 de septiembre de 1996.
• “Blasones. Corregir la Historia”. Victor Rodríguez. Reportaje en “Crónica”. Diario “El Mundo”. 24 de octubre de 2004.
• “¿Futuro imposible? La poligamia llama las puertas de Europa” “El Mundo”. Sociedad - 22/01/2006. Juan Francisco Alonso.
• Musulmanes piden suprimir las fiestas de Moros y cristianos “por no caber en la España democrática”. 05/10/2006 (Europa Press).
• “El fin de la utopía multicultural”. Francis Fukuyama. Publicado en el diario “El País,” el sábado 11 de agosto de 2007.
• “El islam ha declarado la Guerra Santa a Occidente, que no sabe defenderse”. Declaraciones de Giovanni Sartori, politólogo y profesor emérito de la Universidad Columbia en Nueva York y de la Universidad de Florencia. Premio Príncipe de Asturias de las Ciencias Sociales, en una entrevista publicada por el diario “el Mundo”, el sábado, 13 de octubre de 2007.
• “El Ayuntamiento de Lugo busca una guardia de gala en 48 horas”. “El Progreso”, de Lugo, 26 de junio de 2008.
• “El concejal de Cultura tremola mañana el pendón en la celebración de la Toma de Granada. La comunidad islámica es contraria a que en la comitiva se incluya un figurante musulmán y pide el "cese inmediato de este escarnio”. 1 de enero de 2009 (Europa Press).
• Del Ejército de la Cruzada al aconfesional”. “El País”, 20 de agosto de 2009.
• Laicidad del Estado y signos religiosos "Si la sociedad y el Estado no son cristianos, hay que acabar con tradiciones religiosas centenarias, hoy rechazadas". “Diario de Sevilla”. Opinión - 04/09/2009. Juan A. Estrada.
• “¿Qué cabida tienen los musulmanes en la civilización "judeocristiana" en el marco de la multiculturalidad? Abdelkader Mohamed Alí, el 25 de septiembre de 2009, en “Melilla hoy”


Páginas web
http://www.laicismo.org
http://members.libreopinion.com/fernanespania1986/matamoros.html
http://revistas.um.es/medievalismo/article/view/51101
http://www.geocities.com/urunuela30/batallaclavijo.htm
“La batalla de Clavijo. Primera aparición de Santiago contra los moros”
http://www.geocities.com/urunuela25/santiago/guerrero.htm
“Entre el mito, la historia y la literatura en la edad media: el caso de Santiago guerrero”. Nicasio Salvador Miguel Universidad Complutense de Madrid.
http://www.webislam.com
http://www.webislam.com/pdf/pdf.asp?idt=3771
Derecho. 15/06(1995. Saleha Huseini. Verde Islam 1
Comentario legal sobre la poligamia en Islam


FIN

miércoles 26 de noviembre de 2008

El IX Congreso Internacional de Protocolo reclamó una nueva cultura ceremonial conforme a la modernidad.



El protocolo es una herramienta dinámica que debe alimentarse de otras ciencias y convertirse ella misma en vanguardia de modernidad y adaptación, sin perder sus objetivos de lograr la excelencia de las instituciones y entidades. He ahí la principal conclusión desprendida de los tres intensos días del IX Congreso Internacional de Protocolo recientemente celebrado en Campos de Jordâo, en Brasil.
Más de seiscientos asistentes,la viveza de las intervenciones, la novedad de las propuestas, el elevado tono científico de las comunicaciones, hacen del IX Congreso Internacional de Protocolo un acontecimiento del que se tendrá que hablar durante mucho tiempo dejando un interesante aporte de documentos para el estudio, la ampliación y la aplicación práctica.

Del 3 al 5 de noviembre, se solaparon el encuentro internacional y el XV Congreso de Ceremonial Público. La Organización Internacional de Ceremonial y Protocolo y el Comité Nacional de Ceremonial Público de Brasil trabajando en estrecha colaboración y unidad de objetivos pusieron en marcha un evento de elevadísimo contenido doctrinal y práctico. Y si bien la comunidad iberoamericana era la más numerosa por el número y variedad de representaciones nacionales, destacó asimismo una nutrida representación europea, no solamente de España y Portugal, sino de otras naciones del continente.

Resultó especialmente emocionante y significativo el homenaje que el mundo del protocolo brasileño y mundial rindió a Nelson Speers, presidente de honor de la OICP, en cuyo entorno se reunieron los más cualificados especialistas de mundo del protocolo, en Brasil y sus entidades más representativas. En esta actividad, que cerró el congreso, se hizo un llamamiento a la armonía universal, ideal de convivencia y relación de los pueblos, las instituciones y las personas, de las que el protocolo es herramienta.


Uno de los aspectos de mayor trascendencia de este congreso es que ha permitido contrastar las viejas costumbre y usos del protocolo europeo con las nuevas propuestas de las sociedades y culturas de Iberoamérica. Los equipos de trabajo que coordinaron el presidente de la OICP Jorge Daniel Salvati y del Comité Nacional de Ceremonial Pública de Brasil José Afonso Carrijo Andrade, diseñaron un congreso polivalente, en el que se ofertaron a los congresistas diversas opciones, casi a la carta, para elegir aquellos contenido que más convenían a sus intereses profesionales.

En algunos talleres y puestas en común, se repitieron debates sobre aspectos que en Europa llevan muchos años superados. Por el contrario, son de destacar por su novedad y solvencia las aportaciones de Isabel de Amaral (La estrategia de la negociación con China), Gerardo Correas (El protocolo empresarial), Héctor Marcovecchio (La toma de posesión de los presidente de los países Iberoaricanos), el protocolo diplomático español o los contrastes del protocolo universitario. Carlos Fuente moderó un debate sobre las aportaciones que el ceremonial brinda al desarrollo sostenible, además de una muy actualizada exposición sobre evolución y tendencia en el protocolo europeo, en tanto Javier Carnicer, jefe de protocolo de las Cortes de Aragón, sorprendió a todos al exponer, con sus habituales y originales apoyos informáticos, su reciente experiencia en la Exposición Universal de Zaragoza.

Por mi parte me correspondió realizar un estudio sobre el discurso como elemento de los actos protocolarios y su evolución y reglas, desde el clasicismo a la eficacia moderna. Particularmente destacada por su rigor y contenido científico fue la ponencia de María Teresa Otero Alvarado sobre la historia y evolución del ceremonial y el protocolo. Un notable trabajo de documentación que mereció elogios y aplausos del público, especialmente complacido por su aportación.

Entre los elementos de mayor contenido didáctico de este congreso, resaltaron los estudios sobre diversas cumbres internacionales en el cono Sur americano o la capacidad creativa para la creación de nuevos escenarios, cuyo ejemplo referente fue y será los diversos ambientes utilizados para las diversas secuencias de actos y ceremonias de la firma del Tratado de Lisboa.

De elevado nivel fueron asimismo los desayunos de trabajo con especialistas y todas las aportaciones que, con diversos formatos, abordaron todas las cuestiones de actualidad en torno al ceremonial y al protocolo internacionales.

En el acto inaugural, la secretaria del comité ejecutivo del Congreso Eliane Ubillús rindió un sencillo homenaje de recuerdo a la ex presidenta de la Asociación Española de Protocolo, María Carretero, en cuyo recuerdo fue depositada un rosa blanca en un sillón vacío, en tanto se le dedicaban unas hermosas palabras: "María siempre tendrá la precedencia en nuestros corazones y ocuparás la primera plaza en todas las plateas del mundo".

domingo 15 de junio de 2008

La política Zapatero-Moratinos paso atrás en el caso Gibraltar


El Gobierno de Zapatero es el primero en la historia que no reivindica Gibraltar

Al haber admitido a los llanitos como tercer interlocutor les ha dado un estatus que no reconoce el Tratado de Utrecht



Los llanitos quieren ser andorranos, pero sin copríncipes. Dicen que si en Europa existen Andorra, Mónaco, San Marino, Liechtensten, Malta _que también fue colonia británica_ y Luxemburgo, ellos no quieren ser menos y que tienen todo lo que necesitan: un territorio y una población de 30.000 almas, cuyo presupuesto anual es, por cierto, como el de Vigo.

Esto es una bicoca: Gibraltar pretende, de momento, mantener su singular estatus como territorio dependiente del Reino Unido dentro de la CE. Pero en la roca no se aplica el IVA ni el CAP y se halla excluida de las tarifas aduaneras comunitarias. Gibraltar se ha convertido en uno de los mayores enclaves financieros del mundo y el primero de Europa: puerto franco, paraiso fiscal, resguardo del secreto bancario. Contra el pago de 225 libras anuales, y la condición de que no se efectúa ninguna transacción con gibraltareños, toda sociedad mercantil establecida en la roca vive un régimen de carencia impositiva total. Esto es jauja.

Miles de sociedades reales o fantasmas se benefician de esta situación singular. Es el gran blanqueadero de dinero negro de Europa. Todo el mundo lo sabe. Desde Gibraltar se controla ya gran parte del sector inmobiliario de Andalucía. La marca colonial cruza la verja. Los llanitos de a pie se compran una casa para el "week end" en la Costa del Sol. Las sociedades gibraltareñas compran la Costa del Sol.

Les gustaría ser un país más dentro de la CE o mantener su privilegiada situación. He ahí la novedad, "ni british for ever (británicos para siempre, como proclamaban antes las paredes de la roca) ni españoles nunca, gibraltareños", te repiten en los comercios de Main Street. En la calle comercial del enclave hay tantos letreros en castellano como en inglés. La gente es amable y no hallas el menor resquicio de gestos antiespañoles. (Han borrado algún que otro insulto contra nuestro Rey que había visto antes).

Se lo había advertido a Carlos III el Conde de Floridablanca: "Señor, hemos cedido en el asunto de Gibraltar, sólo por ahora. Debemos conseguir su devolución siempre que podamos, bien sea por la negociación o por la fuerza si hay guerra. La negociación exige sagacidad, constancia, tiempo y gastos". Sin duda el conde sabía lo que decía.

Una parte esencial de la publicidad turística gibraltareña se orienta hacia los visitantes que llegan de España y que sobrepasan elevadamente en número a los cruceristas británicos o a los que arriban en vuelo desde la metrópoli. Desde 1985, la colonia vive una etapa dorada. Desde diversos lugares de la Costa del Sol se organizan viajes turísticos en autobús con dos destinos preferentes: Gibraltar y la Escuela Española de Equitación y las Bodegas de Jerez.

Desde que se abrió la verja que en 1969 cerró Castiella, España no ha avanzado ni un paso.

Ahora, los residentes en Gibraltar pueden recibir asistencia en el hospital de La Línea y hay vuelos entre Madrid y la Roca. Los aviones de Iberia aterrizan con permiso en un trozo de España que fue usurpado al margen del Tratado de Utrecht. Por cierto que allí se dice que Gibraltar no tendrá comunicación por tierra con el territorio circunvecino.

Y gracias a la diplomacia Zapatero-Moratinos, los llanitos tienen voz, voto y reconocimiento jurídico junto a los ingleses. En este caso, España debería haber incorporado a los descendientes de los gibraltareños que dejaron el peñón cuando fue cedido a los británicos y que residen en San Roque.

Gibraltar, tan cerca, pero tan lejor

VER TEXTO COMPLETO DE ESTE ARTÍCULO EN LA CARPETA GIBRALTAR

Las cinco reglas del Protocolo en la empresa


Hay que acabar con el mimetismo de trasladar los vectores del protocolo oficial al de empresa y recuperar plenamente el sentido del anfitrión en este tipo de eventos. La diferencia más acusada entre el Protocolo Oficial y el Protocolo de Empresa es que mientras aquél ofrece siempre una pauta de referencia (el Real Decreto 2099/83 de Precedencias del Estado) para resolver todas las situaciones, tales reglas no existen en el de las instituciones privadas, incluso cuando, como es aconsejable, dispongan de su propio manual. Cada día se presentan situaciones nuevas que es preciso resolver cuidando de que todo resulte bien y nadie se sienta en modo alguno preterido o inadecuadamente tratado.

(En los actos de Unión Fenosa, como aparece en la foto, el presidente ejerce su papel relevante de anfitrión sin titubeos)

Imaginemos que en una empresa industrial se va a inaugurar una nueva línea de fabricación de componentes del automóvil. El presidente del consejo invita a la ministra de Igualdad por ser natural del lugar y una vieja conocida. El Ministerio de Industria envía a un Director General directamente relacionado con I + D. ¿Debe presidir la ministra o el director general? No debe presidir ninguno, si no el anfitrión, el presidente del Consejo de Administración. A la ministra le daremos tratamiento VIP, colocándola de modo destacado como invitada de honor, pero será el director general quien ostente la representaciòn especializada de la Administración. Hay que aplicar las reglas de la especialización y el equilibrio, nadie se debe sentir preterido y hemos destacar la valencia de cada uno; pero el anfitrión debe ejercer como tal en todo momento. Y si alguien tiene que hablar en nombre del Ministerio de Industria será obviamente quien lo represente.


Reglas para resolver situaciones

Primero: La regla de la especialización. El adecuado “Peinado”

Es decir, la confección de una serie de listas de autoridades y representaciones, según la naturaleza del acto a ordenar. Cada lista debe expurgarse previamente antes de ser cruzada con otra. Por ejemplo: en la inauguración de una exposición de los fondos pictóricos de un Banco, es decir de una actividad cultural, no cabe duda de que debe cuidarse que todas las asociaciones y entidades de este ámbito estén representadas. No necesariamente hay que invitar a todos a todo. Por lo tanto, hay que adecuar el acto a su verdadero sentido y dimensión, resaltando la representación más acorde con su propia naturaleza, dentro de unos límites razonables, entre otras cosas, al propio espacio.

Los especialistas de Protocolo denominan a esta técnica “Peinado”; es decir, cuando deben combinar una o varias listas de personalidades a invitar a un evento, generalmente cuando se trata de autoridades públicas y privadas. El “peinado” consiste en la adecuada combinación de ambas listas, aplicando a su vez el principio de “Analogía”; es decir, la similitud entre el nivel de una autoridad pública y una personalidad privada de la propia empresa o invitada. En un acto de la Fundación Cultural de un banco hemos de dar preferencia a las personalidades del mundo de la cultura sobre el resto de la sociedad.

Segundo: La regla de la ponderación

Aplicando criterios de evaluación de la valencia de cada entidad o representante en función de la propia importancia objetiva y representatividad de la institución o la persona que vamos a colocar en una lista de protocolo. Por ejemplo, en una ciudad marítima, la autoridad portuaria es un personaje relevante; pero también lo puede ser en un pequeño pueblo el director del hospital comarcal. En un determinado contexto, una personalidad o representación puede poseer un carácter del que carezca en otro. El contexto pondera o reduce la importancia de cada persona.

Tercero: La regla del equilibrio

Además de las autoridades tradicionales, las representaciones de la vida civil deben ser adecuadamente tratadas y ordenadas con criterios de escrupulosa cortesía. En todo caso, el presidente de la Cooperativa de Armadores del puerto de Vigo es mucho más importante que el comandante de Marina en un acto relacionado con la actividad económica de la ciudad. Salta a la vista o, incluso, que el capitán marítimo del puerto –autoridad oficial ahora en este ámbito- es un representante administrativo a estos efectos. Estos dos últimos son meras autoridades delegadas del Ministerio de Defensa o del Ministerio de Transportes, respectivamente, pero el presidente de los armadores es un cargo electivo de una institución que aglutina a todas las empresas pesqueras del primer puerto de Europa en esta especialidad. Tiene una doble valencia, la que la da el carácter de se elegido y la que objetivamente posee la entidad que representa. Algunas autoridades o representaciones suelen ser invitados por pura rutina, porque figuran en el listado oficial, y se olvidan a personas realmente representativas que no lo están. Luego, esa lista de autoridades públicas de debe expurgar y sustituir a quienes figuran en la misma por personajes de la vida civil realmente representativos; es decir, se deben “equilibrar” las listas, aplicando la regla del equilibrio.

Cuarto: La regla de la vinculación

Es de sentido común que, si el presidente de la Cámara de Comercio o una determinada empresa patrocinan una actividad de una entidad pública, el representante de aquella corporación o de la empresa en cuestión, han de ser colocados, en su caso, en lugar preferente dentro del acto oficial de que se trate. Ocurre con frecuencia, por ejemplo, cuando una entidad privada o mercantil sufraga los gastos de recuperación de un monumento o de cualquier otra pieza del patrimonio nacional, regional o local. En el Protocolo inglés este aspecto se cuida mucho: un patrocinador generoso puede llegar a ser colocado incluso muy cerca de la mismísima Reina.


Quinto: La regla de la tradición

Cierto que el Reino de España es un estado aconfesional y que en el Protocolo oficial no se contempla ni prevé dónde colocar a las autoridades eclesiásticas. Pero, ¿como puede ignorar el Ayuntamiento de Compostela al arzobispo de la ciudad, que fue, además, el señor de la urbe? ¿O cómo puede ignorarlo la Universidad de Santiago, que fue fundada, precisamente, por un antepasado del actual arzobispo? Por lo tanto, a falta de norma reglada, la tradición acude en nuestro socorro, con el refuerzo de que en el propio ámbito de lo jurídico, costumbres y tradiciones son fuentes de Derecho.

Lo mismo ocurre con las viejas tradiciones de bendecir los locales de una nueva empresa como parte del ceremonial de su acto de inauguración.

Estas cinco reglas, o criterios de reflexión, no pretenden ser un prontuario, sino una simple guía de razonamiento para aplicar, según el caso, a cada situación concreta. Ni quieren ser exhaustivas ni se agotan en su propia exposición. Son un mero apunte para el debate permanente. Lo dicho, el Protocolo no es una ciencia exacta. Pero hemos de hacerla lo más aproximada posible al ideal de lo correcto en cada caso.

La enseña tricolor no es un símbolo ilegal, aunque lo afirme Bono





Una propuesta de bandera para la III República

¿Desde cuándo la enseña de la República es un símbolo ilegal? ¿Existe alguna disposición, norma, decreto, ley o resolución que lo establezca? La bandera tricolor representa dos cosas: es el símbolo de un Estado de Derecho que, pese a sus errores, excesos, inhibiciones y desastres fue violentamente abrogado por una guerra civil, cuyo vencedor instituyó un reino y estableció una monarquía ex novo al frente de la cual colocó a su sucesor a título de rey. Este sucesor cierto que renunció a gran parte de sus prerrogativas y nos otorgó una Constitución –que no se vio obligado a jurar y en la que no se dice que él es el Rey por ser la misma origen de su legitimidad-, sin que los españoles pudiésemos pronunciarnos sobre la forma de la jefatura y la estructura misma del Estado. Y, además, o en segundo lugar, la bandera tricolor representa simbólicamente la legítima aspiración de miles de ciudadanos de instaurar un régimen en que cualquiera de ellos pueda alcanzar la máxima magistratura del país, ahora patrimonio de una familia.
No deja de ser una curiosa paradoja que ahora que andamos a vueltas con lo de la memoria histórica, el presidente del Congreso de los Diputados, del mismo partido revisionista, reprenda tan severamente a un grupo de viejecitos que aplauden entusiasmados cuando uno de ellos exhibe la bandera tricolor en un acto homenaje a las víctimas del franquismo. A Bono, hijo de falangista madrugador le traiciona el subconsciente. La bandera de la República es un símbolo histórico, un símbolo político, pero no una enseña ilegal en la España del 2008.
Podemos discutir si fue oportuno exhibirla en esta ocasión, pero no desde luego en aquel marco de donde fue violentamente arrancada. Una muestra más del precio pagado por la reforma del franquismo que ahora se denota, y no de la ruptura necesaria. Esto pasa por obviar al régimen democrático barrido en la guerra civil y que, con todas las prevenciones antedichas, era un régimen legal.
Hace unos días, yo mismo, con otros veteranos de hace 40 años de la milicia universitaria, soldados de reemplazo y voluntarios de 1968, volvimos a renovar sentimentalmente nuestro juramente de fidelidad a la bandera. La que nosotros juramos era la oficial de España en 1968, con el águila de San Juan o de los Reyes Católicos, que ahora se condena como símbolo franquista o pre constitucional. La que ahora volvimos a abrazar es la vigente, orlada por la corona real y el mayor elemento visual de la decadencia española: el rosetón (que en todo caso debería ser escusón) con las armas francesas sobre la de España, las lises de los Capetos.
Si la soberanía reside en el pueblo español del que emanan los poderes del Estado, y el Rey nombrado por Franco ya no es el soberano, ¿por qué las armas de los Bourbones sobre las de la nación española?
En este terreno es todo tan relativo. Muchos ciudadanos, profundamente republicanos, como me declaro, no tenemos ni hemos tenido nunca problema en asumir como bandera de todos, la enseña oficial, sin dejar de llevar en el corazón el anhelo de lo que representa la enseña tricolor. A los hechos me remito.
Es interesante en este sentido la propuesta de diseño para la III República que, sin duda, habrá de llegar antes que tarde. En esa bandera se retiran las coronas de las columnas de Hércules y se sustituye la corona cimera real por la mural republicana, al tiempo que se borran los símbolos borbónicos sobreexpuestos a las armas de la nación. El resto no cambia.
Hay que evitar en el futuro colisiones innecesarias por símbolos que pueden ser fácilmente superados, proponiendo soluciones eclécticas y realistas que todos podamos asumir. Lo importante es que los españoles recuperemos la soberanía plena. Será también el momento de dotarnos de un himno nacional que nos congregue a todos frente a las notas de la marcha granadera que no tenía otra finalidad que indicar la presencia de los reyes y saludarlos. La marcha real es un falso himno nacional, porque los himnos se cantan y surgen del pueblo.
Pero mientras ese día llega, mostrar la bandera de la República es una expresión legítima y en libertad de un sentimiento mucho más extendido de lo que pudiera parecer.
El tiempo lo dirá.
Desde luego, diga lo que diga Bono, no es un acto ilegal

lunes 21 de enero de 2008

El Protocolo como herramienta de la imagen corporativa de la empresa

Hace algunos años, un famoso banquero puso de moda encargar a un realizador de televisión la puesta en escena de las asambleas generales de su compañía que, por su colorido y morfología recordaban a las célebres convenciones electorales del sistema norteamericano. Esta historia generó incluso su propia leyenda urbana: los sectores disidentes de su gestión aseguraban que todo funcionaba de maravilla, salvo cuando tomaba la palabra la oposición. Le achacaban que los micrófonos fallaban, las pantallas perdían tono o que la luz reducía. Muchos lo afirman.

Pero entre aquellas asambleas generales que parecían un circo de tres pistas y la solvencia con que la mayoría de las grandes corporaciones presentan sus eventos, media un abismo.

Julio Cuesta, director general de la Fundación Cruz Campo (ahora Heineken) suele decir que la imagen del empresario o, mejor, de la empresa, ha cambiado. “Ya no es la del señor de la chistera que lleva el maletín con los beneficios, sino la del director de comunicación que organiza un evento cultural financiado por la organización”. Se crea una nueva imagen en la mente de los públicos. La empresa (la institución) asume nuevas responsabilidades. Acepta sobre todo, compromisos que, en otros momentos históricos, correspondían a instituciones sociales distintas. El patrocinio cultural y el apoyo a la educación entran en la esfera de sus acciones. A eso se le llama ahora “Responsabilidad social corporativa”. Y la empresa se dota de unos ritos propios con que celebrar sus comparecencias públicas, se dota de un “protocolo” que se convierte en una herramienta comunicativa de gestión.

La personalidad de la empresa se desdobla en dos caras: la del taller que fabrica un producto u ofrece un servicio, que genera beneficios, y la de la institución que financia un evento deportivo, crea becas para estudiantes brillantes o restaura un viejo tempo románico. Cuesta señala que en nuestros días, con un mundo más dinámico, cada vez más pequeño, en el que los mercados y la financiación son ya globales, universales, la empresa privada para sobrevivir con éxito ha de desenvolverse con innovación y rapidez en multitud de frentes en los que se hace necesario un especial cuidado de sus relaciones.

Todas las acciones públicas de la empresa necesitan ser ordenadas con eficacia, ya sea el trato con los accionistas (la asamblea general), las relaciones con los trabajadores y los sindicatos, o las relacionadas con concesionarios o proveedores. Todas estas acciones son susceptibles de ser ordenadas para su mayor eficacia y solemnidad. Cuesta apunta precisamente que en ese espacio de relaciones externas las empresas, las instituciones privadas, deben liberarse del sambenito de que solamente buscan su interés particular. Por ello, insiste, necesitan un mayor reconocimiento tanto por lo que la empresa significa como generadora de riqueza y agente social de primer orden como por el creciente papel que la institución privada viene jugando en la organización y el patrocinio de actividades de interés general.

Pero como este reconocimiento no es posible desde la regulación del protocolo oficial, a sus distintos niveles, la importancia social de las instituciones privadas requiere que éstas se doten de sus propias normas de protocolo. En primer lugar, la empresa y la fundación tendrían el reconocimiento de la importancia clave de sus actividades, y en segundo, solventaría el problema que frecuentemente plantea en la organización de actos en los se combina la presencia oficial y la privada, en los que la única herramienta eficaz viene siendo la buena voluntad y el sentido común de los profesionales.

De cara a los públicos, la metamorfosis consiste en que lo que comienza siendo –y sigue siendo para muchos- mera información o actividad de carácter comercial eleva su tono, asciende de rango y se transforma en comunicación social. Y, como consecuencia de ello, como pondera Capriotti, surge una nueva filosofía, una forma renovada de entender la empresa y su misión: El objetivo fundamental no es sólo obtener una porción o segmento del mercado en el que trabaja la empresa. Se busca la formación de una actitud favorable de los públicos hacia la organización. Los públicos dejan de ser sujetos de consumo, para considerarlos fundamentalmente como sujetos de opinión.

Así que el Protocolo del que aquí hablamos es más que nunca una herramienta de gestión y una herramienta de la excelencia en la comunicación pública de las acciones humanas, de la empresa como sujeto social cuando presenta su memoria anual, recibe a nuevos trabajadores, patrocina un evento o inaugura una nueva línea de fabricación.

La empresa se introduce en la sociedad no sólo como sujeto económico activo, sino también como sujeto social actuante. La empresa deja de ser el mero taller que fabrica y vende. Es la institución que patrocina la cultura, apoya al deporte local, actúa como agente social y se relaciona con su entorno. El estatus de la empresa cambia en la sociedad moderna. Visto desde esta perspectiva, todo lo que la empresa hace o dice es comunicación. Los mensajes dejan de ser simbólicos, controlados directamente por la empresa, sino que ésta emite, quiera o no quiera, otros mensajes que el público es capaz de interpretar.

El público percibe y reconoce esa dimensión de la empresa. De tal modo que le asigna cualidades, defectos, caracteres de la personalidad humana, viendo en ella las cualidades o los defectos que se advierten en las personas. Esa construcción mental, esa abstracción intelectual, es la Imagen Corporativa. Gracias a la imagen corporativa, la empresa o la marca ocuparán un espacio en la mente de los públicos. Facilitará su diferenciación de las organizaciones competidoras y disminuirá la influencia de los factores circunstanciales en la decisión del consumidor. En suma, los públicos dispondrán de una información adicional importante sobre la organización. Y así diremos que una empresa es simpática y otra no.

Hacen falta demostraciones cotidianas de Conducta Corporativa. La construcción de la Imagen Corporativa de una organización estará cimentada sobre una combinación adecuada de Hacer y Decir. Aunque deberá predominar el Hacer de la compañía, las evidencias o demostraciones diarias de su Perfil de Identidad Corporativa son imprescindibles. Gran parte de la actividad de los ejecutivos; es decir, de las personas con responsabilidades en los ámbitos de la empresa, las instituciones o la política, consiste en recibir, generar, procesar o decidir sobre información. Por tanto, una de las habilidades necesarias a todos aquellos que deben gobernar o ejecutar aquellas acciones que se desprenden de quienes ostentan esa capacidad, consiste en saber relacionarse con los diversos fenómenos de la comunicación, dentro y fuera de las organizaciones. Un buen ejecutivo no solamente debe serlo hacia dentro, debe serlo hacia fuera. Por eso se le demanda, por ejemplo, que sepa hablar en público: “Saber hacer, saber decir lo que hace”.

Cada vez más, la palabra Protocolo se incorpora al ámbito de la comunicación estratégica de las empresas, como elemento esencial que expresa los paradigmas de su propia cultura, el estilo y la imagen que se desea proyectar sobre sus públicos, ya sean sus propios accionistas, la competencia, los clientes o los proveedores. El Protocolo es uno de los ámbitos de fijación y expresión de la identidad y la imagen corporativa de las entidades; en una de las expresiones de su cultura y de su sistema de valores. Se nos abre, entonces, un campo ilimitado para el estudio científico y académico del papel desempeñado por el Protocolo a lo largo de la historia en la comunicación estratégica de las organizaciones y el papel que actualmente ejerce en la sociedad global.

El Protocolo enseña a adaptarse y a elegir las opciones más adecuadas en cada ocasión, pero sin perder de vista el respeto y la reafirmación de nuestro propio código de valores, dado que es evidente que uno de los más serios problemas a los que se enfrenta la sociedad globalizada es la colisión de culturas, que tanto afecta al protocolo como expresión pública de cada modo de entender y vivir la vida.

Con mayor frecuencia, surgen en España empresas de organización de eventos, agencias especializadas en asesoría de comunicación corporativa, relaciones públicas y protocolo empresarial. Y cada vez, dentro de las estructuras de comunicación de las organizaciones, se incorporan más especialistas en protocolo a los gabinetes de comunicación, secretarías generales o asesorías de la presidencia. ¿Por qué? Pues porque el protocolo de empresa es una herramienta esencial de la imagen de la institución, porque el protocolo vende, o porque, como dice Gerardo Correas, vicepresidente de la Escuela Internacional de Protocolo: “Si no se refleja en la cuenta de resultados, no sirve para nada”.

Las entidades financieras y las grandes corporaciones de servicios ostentan los puestos de vanguardia en este proceso. Las juntas generales de accionistas de algunas destacadas empresas españolas son verdaderos espectáculos televisivos, en los que lo de menos es la memoria misma –documento oficial que los accionistas podrán estudiar con calma en su casa- sino la presentación, la puesta en escena, el vehículo del mensaje. Y más que nunca, en este caso el Protocolo es la “Ciencia de la Excelencia”; es decir, la técnica que atiende a la necesidad de alcanzar la eficiencia y la perfección de las acciones humanas que tienen por objeto mostrar la imagen pública de una institución en el ámbito de la comunicación global.