

Del rosa al amarillo: la nueva frontera del periodismo cortesano
La crónica frívola en la primera visita oficial del presidente de Francia a España.
Fernando Ramos
"¿Desde cuándo dos culos femeninos resumen la primera visita de Estado del actual presidente francés?". La fotografía no sólo ofende su inteligencia, dicen, sino también su sensibilidad” (Críticas de los lectores de “El País” a la foto de portada del 28 de abril de 2009, sobre la visita de Nicolás Sarcozy y su esposa Carla Bruni a España).
¿Ha dejado el periodismo de ser un trabajo serio? El gran maestro Indro Montanelli, antes de fallecer, al escribir su último libro, nos dejó este preocupante mensaje: “Mi patria y mi oficio mueren conmigo”. ¿Acaso hemos de resignarnos ante la invasión de la contaminación televisiva que amenaza con la información basura?
El tradicional tratamiento acrítico que la prensa española reserva, con infrecuentes excepciones, a los asuntos relativos a la Casa Real, adquirió una nueva dimensión dentro de su estilo cortesano habitual con motivo de la visita oficial a España del presidente de la República Francesa, Nicolás Sarkozy, en abril de 2009. Este importante acontecimiento mereció de la práctica totalidad de los medios un enfoque semejante, visto éste desde una perspectiva de conjunto. Se estableció una nueva frontera no ya del habitual periodismo cortesano, sino de la crónica rosa más frívola hasta adquirir matices de puro y simple amarillismo de cámara. La ocasión sirvió además para proyectar ante los españoles la imagen de la consorte del Príncipe de Asturias, compitiendo en “glamour” con la cantante y modelo Claudia Bruni, actual primera dama del país vecino. Ello provocó una consecuencia quizá no meditada por quienes propiciaron el hecho comentado, el que la Reina pasase a un segundo plano, dominado éste por Letizia Ortiz, quien asumió un rol que en los actos de Estado corresponde sin duda a la esposa del Rey, al menos por la forma en que los medios informativos reflejaron las diversas secuencias del mencionado evento.
Un repaso minucioso a la prensa de aquellos días, permite observar cómo al lado de los análisis y las crónicas políticas acerca de la importancia de la visita del presidente de Francia, y los beneficios que para España supone, en todos los órdenes, pero especialmente en la lucha contra el terrorismo de ETA, o la necesidad de mejorar enlaces entre ambos países, se publicaron análisis, comentarios, estudios de detalle y crónicas frívolas sobre aspectos tan diversos como la moda, el vestuario, el maquillaje, las turgencias, los ademanes, los peinados, los adornos y joyas lucidas por Letizia Ortiz, comparándola con Carla Bruni con minuciosa pericia y minuciosidad extrema.
Estos aspectos frívolos desplazaron u ocuparon el lugar que debería corresponder a análisis serios sobre las controversias entre ambos países en materias como la empresa pública, las alternativas energéticas o las relaciones internacionales, así como otros aspectos de las relaciones francoespañolas.
Pero lo más insólito fue que el resto de la prensa europea, considerada seria, incurrió en el mismo tratamiento, especialmente los tabloides británicos, que incluso llegaron casi a editorializar sobre los respectivos traseros de las dos damas enfrentadas. Una rara excepción fue la del diario francés Libération quien se refirió al encuentro de la Barbie Première con la Barbie Princesa, en sintonía con el pensamiento de tantos ciudadanos españoles y franceses, que compartimos idéntica apreciación crítica.
Una de las evidencias más llamativas – luego justificada y explicada repetida y ampliamente- la aportó la primera página del Diario “El País”, del 28 de abril de 2009, donde bajo el titular “La princesa con la primera dama” se inserta una gran foto de escorzo lateral posterior derecho, en la que sobresalen las piernas y los respectivos traseros de ambas señoras. Ese mismo día, el diario “El Mundo” tomaba igualmente como punto de foco la espalda de la ex periodista asturiana, esta vez en traje de noche, junto a su esposo, la Reina y la invitada francesa. La foto en cuestión dio lugar a sabrosos comentarios de todos los tonos y tipos.
Este frívolo tratamiento de la información relativa a la visita de Estado, generalizado insistimos en la prensa nacional, fue especialmente intenso en los medios impresos de la región asturiana, donde la prensa sobre papel y la electrónica, rivalizan en la loa, la recreación, el elogio y la alabanza a la que se ha llegado en llamar “La princesa prometida”. En este sentido, la edición digital de “El Comercio de Oviedo”, a cumplirse el quinto aniversario de su matrimonio canónico, en un amplio reportaje que firma Leticia Álvarez, se hace un extenso recuento de las actividades realizadas en estos últimos cinco años por su ilustre paisana, revelándonos que 550 actos públicos, 20 viajes oficiales y 19 discursos jalonan el cambio experimentado por la joven asturiana.
La fabricación de una figura institucional
Conviene tener presente, en torno a este personaje, dos aspecto esenciales, con la Constitución en la mano, por un lado, y por otro el Real Decreto 2099/83 de Precedencias del Estado, y el Real Decreto 1368/1987, de 6 de noviembre, sobre régimen de títulos, tratamientos y honores de la Familia Real y de los Regentes . Se ha fabricado, al margen de la Constitución, una nueva figura institucional, allí no contemplada.
Es claro que la Constitución precisa con meridiana claridad que no existe más que un Príncipe de Asturias que pueda ostentar ese nombre: Felipe de Borbón, hijo del Rey. No se crea ni describe la figura del cónyuge del heredero, que sí aparece en el Real Decreto de Tratamientos de la Familia Real con la misma dignidad y tratamiento. Pero tener la misma dignidad no significa tener la misma condición. Es más, Felipe es también otras cosas, además de Príncipe de Asturias. A nadie sensato, por el momento, se la ha ocurrido denominar a la esposa de Felipe como Princesa de Gerona, Princesa de Viana, Duquesa de Montblanc, Condesa de Cervera y Señora de Balaguer, las mismas distinciones que ostenta el heredero de la corona de España, que lo es también de los antiguos reyes de Castilla, de Aragón y de Navarra.
¿Puedes haber un Príncipe; es decir, un heredero de la Corona, y una Princesa de Asturias al mismo tiempo con idéntica condición jurídica? Yo me pregunto si alguien habrá reparado en un detalle del Real Decreto 1099/83, de 4 de agosto, de Precedencias del Estado. En esta disposición, fuente de derecho actualmente en vigor, los consortes, y por tanto, Letizia Ortiz, no figuran para nada . Ni ella ni sus concuñados, por cierto, aparecen. Ni unos ni otros tienen cargo oficial alguno de ese rango.
Letizia Ortiz no ha jurado la Constitución y no es, por tanto, una figura institucional, aunque quizá algún día llegue a serlo. Ella, por si misma, no es heredera de nada. Es más, caso de divorcio de su actual marido, experiencia que ya conoce, perdería automáticamente la dignidad y el tratamiento aludido. Los partidarios de otorgar a Letizia Ortiz lo que la Constitución no le reconoce se remiten al principio de la analogía. Es decir, “Si el rey hace reina –cosa que no ocurre al revés-, el príncipe hace princesa”. Pero olvidan el hecho de que la figura de Príncipe de Asturias tiene un carácter institucional y está sujeto a una serie de formalidades jurídicas como heredero de la Corona, formalidades que no se extienden a la figura de su cónyuge, aunque éste reciba los mismos honores y tratamiento. Por lo tanto, la esposa de Felipe de Borbón no es por sí misma nada ni heredera de nada. Y por si fuera poco, y remitiéndonos a la analogía que se emplea para dotar a su figura de contenido, conviene recordar que ni la misma Reina, salvo en los supuestos constitucionales de la Regencia, puede ejercer labores institucionales o las habituales funciones de carácter social o benéfico. ¿Puede Letizia asumir funciones que nadie le ha otorgado?
Pero, aparte de estas sutilezas, lo cierto es que se ha convertido en un personaje público, con secretaría propia y funciones específicas, en su caso, separadas de las que realiza su esposo, quien constitucionalmente no tiene otras que las de esperar suceder a su padre en la Jefatura del Estado, caso de renuncia o fallecimiento de éste.
Desde su boda con el joven Capeto, Letizia Ortiz ha participado en más de medio millar de actos entre audiencias, inauguraciones, entregas de premios, congresos y un sinfín de obligaciones relacionados con su nuevo papel. Algo más de cien actos oficiales al año, a los que hay que sumar veinte viajes institucionales que la han llevado a México, China, Estados Unidos, Hungría o Jordania recorriendo miles de kilómetros hasta el momento, del brazo del Príncipe, siempre según el recuento de “El Comercio de Oviedo”.
En la misma fuente conocemos que:
La Casa del Rey le ha ido dando cada vez más protagonismo hasta el punto de que ya tiene agenda y webs propias. En este tiempo, ha pronunciado 19 discursos y mensajes por medio de los que se ha mostrado «sensible» con los españoles que padecen enfermedades raras, afectuosa con los ancianos, «comprometida» por la situación de los más necesitados con su apoyo a los bancos de alimentos, y, sobre todo, implicada en proyectos relacionados con la infancia y la juventud. El de hablar el público es para ella terreno conquistado gracias a las tablas que adquirió como reportera y presentadora de televisión, una ventaja por encima del resto de las princesas consortes europeas que de la noche a la mañana se han visto ante el micrófono.
Se indica en el reportaje aquí referenciado, que la Zarzuela le reserva en solitario, actos sociales y benéficos, y sobre todo, las actividades relacionadas con los medios de comunicación como una forma de mantenerla en contacto con su antigua profesión. “Además, junto al Príncipe ha estado en competiciones deportivas relevantes para los atletas del país en las que se ha mostrado espontánea, contenta con los triunfos y triste con los fracasos. Algo que, dentro del protocolo, suelen permitirse también otros miembros de la Familia Real”.
Parece evidente que las apariciones públicas y, sobre todo la imagen que se pretende trasmitir del personaje “Letizia Ortiz, princesa de Asturias” trasciende del mero rol social, humanitario y cultural, tradicionalmente reservado a las reinas, y en algunos casos, a las infantas de España.
De ahí que merezca la pena entretenerse en observar el tratamiento que diversos medios otorgaron a su figura –y nunca mejor dicho- con ocasión de la visita de Estado del presidente de la República Francesa.
Rivalizando en frivolidades o los tirabuzones de Letizia
El 12 de mayo de 2009, dentro del suplemento Gentes, de “La otra crónica” del diario “El Mundo del siglo XXI ”, Emilia Landuce escribe acerca de lo que califica de de “duelo de elegancia durante la cumbre doña Letizia-Bruni” y añade:
Por fin, la Princesa de Asturias se enfrentaba a una rival de altura. ¿Vencería la constitución de la francesa, más rotunda y liberal, o el equilibrio de poderíos de la anatomía de la española? El desembarco en España del 'petit Napoleon' (por la talla histórica del corso, no por su altura) y su consorte han revolucionado la prensa nacional. El martes, las portadas de los diarios mostraban a las dos bellas, por fin, frente a frente. Pero ¿quién venció? Pocos medios se han aventurado a emitir su dictamen por temor a ser tildados de afrancesados. Pero LOC, en el 201 aniversario de la revuelta madrileña contra las tropas de Napoleón y tras consultar la opinión de algunos especialistas y ponerse en contacto con los medios que se han hecho eco del duelo -'Point de vue', 'Daily Mail'...- , se ha aventurado a dar un veredicto: Carla Bruni ha vencido a la Princesa en un ajustado duelo: la puntuación para la primera dama, un nueve; doña Letizia, un ocho. Fue un combate muy reñido.
Y como consecuencia de este análisis precisa: “Letizia ganó en la escalera... ...Pero Carla conquistó en Palacio”.
Y a partir de aquí se analizan minuciosamente peinados, cuerpo, modelos, lenguaje corporal, protocolo y zapatos, otorgando una calificación numérica en cada caso, de 1 a 10, en las diversas ocasiones en que ambas coincidieron, ya fuera en la escalinata de la Zarzuela o en la cena de gala en Palacio.
El diario “El País” se explica
En el propio diario “El País”, dentro de la sección “Tribuna” , del 3 de mayo de 2009, Milagros Pérez Oliva, comentando la célebre foto de los traseros, se pregunta en titular “Carla Bruni, la princesa Letizia y la fiebre rosa. La foto de portada que ilustraba la visita del presidente Sarkozy es vista por algunos lectores como una concesión a la frivolidad. ¿Se está contaminando de amarillismo la prensa seria?”
Y seguidamente escribe:
Es sin duda una muy buena fotografía. Tiene movimiento, elegancia e intensidad. Y desde luego se hace mirar. Muestra la silueta de dos atractivas mujeres, la princesa Letizia y la primera dama francesa, Carla Bruni, subiendo una escalera en estudiada simetría: idéntico peinado, parecido vestuario, idénticos torsos cimbreantes. Una imagen con mucho glamour y suave erotismo, de esas que suelen gustar a la prensa rosa. Pero esa foto no aparecía en una revista del corazón, sino en la portada del diario EL PAÍS, y se publicó el día 28 para ilustrar un acontecimiento de la máxima relevancia política, la visita a España del presidente francés, Nicolas Sarkozy. Y eso es lo que ha molestado a muchos lectores: consideran que con esta imagen el diario denigra a las mujeres y contraviene los principios de su propia línea editorial. Algunos plantean además otras cuestiones que merecen una reflexión: ¿Se está contaminando de amarillismo la prensa seria? ¿Se está deslizando EL PAÍS por la pendiente de la frivolidad?
Y tras referirse a diversas críticas de lectores del citado rotativo, una de una estudiante de periodismo, preguntándose si se hubiera publicado la misma foto de la escalera, caso de ser sus protagonistas Angela Merkel y doña Sofía, Milagros Pérez añade:
Éste es, creo, el núcleo de un debate que trasciende al propio diario. Los medios de comunicación forman un ecosistema de mutuas influencias y los que tienen voluntad de rigor han de hacer un gran esfuerzo cada día por no deslizarse por la pendiente de la espectacularidad y el sensacionalismo. En los últimos años, valores específicos de la industria del entretenimiento se están extendiendo a los contenidos de la prensa y los programas informativos de la televisión. Las fronteras entre información y espectáculo son cada vez más difusas……..
…………Del mismo modo que mezclar política con salsa rosa no parece una buena fórmula para fortalecer la democracia, mezclar información con cotilleo o amarillismo no reforzará la credibilidad de los periódicos……
…………La reacción que ha provocado la fotografía de portada debe ser vista como una subida de fiebre, como un síntoma de alerta ante peligros que debemos evitar. Lo que muchos lectores no toleran de EL PAÍS es que haga lo contrario de lo que predica en sus editoriales. Y lo que más valoran es su fiabilidad y su rigor. La información no tiene por qué ser aburrida. Hay muchas formas de explicar la realidad de forma interesante y atractiva. La polémica es saludable. Indica que recurrir al amarillismo o la salsa rosa puede convertirse en una trampa para los medios serios: defraudarán a sus lectores fieles y no es seguro que atraigan a otros. Al fin y al cabo, si lo que se busca es sensacionalismo, la prensa amarilla siempre lo hará mejor.
El estilista Carlos García-Calvo fue de los pocos que, dentro de la misma línea, aportó algo de originalidad al peculiar análisis caso, pero sin salirse del tono general de revista rosa, y, entre otras cosas (“El Mundo, 28 de abril de 2009), bajo el título de “Encuentro bilateral. El análisis social. Carla, de sorpresa en sorpresa”, dijo:
Muchos se esperaban que Doña Letizia hubiera encargado nuevos modelos en sus dos costureros favoritos, Varela y Lorenzo Caprile, para deslumbrar a la mujer del mandatario galo durante su visita a nuestra capital y rivalizar con los suyos de haute couture. Las oficinas de prensa de ambos se han visto asediadas de llamadas al respecto por parte de cronistas insistentes que recibieron la misma respuesta: «Su Alteza Real no ha encargado nada para la visita oficial».
Menos mal.
Hasta el respetable “Diario de Cádiz” echó su cuarto de espadas en el gran debate nacional y sus páginas recogieron este comentario, firmado por Rosa Gómez Torralbo en su sección “La Tribuna” y el titular “Dos fotografías”:
Si nuestras nietas ven dentro de 20 o 30 años la foto de Letizia Ortiz y Carla Bruni que ilustró casi todas las portadas de los periódicos españoles con motivo de la cumbre hispano-francesa de abril de 2009, se confundirán sobre la realidad española actual. Los titulares decían simplemente La princesa con la primera dama, pero las imágenes tenían un poder infinitamente mayor. Los significados de las palabras son siempre frágiles. Las imágenes están más acabadas, son más autónomas. Una vez percibidas, se instalan en nuestra mente y a veces, incluso pretenden suplantar nuestros recuerdos. Como contraste, podemos comparar la foto en cuestión con otra que estos días ha recibido el Premio Ortega y Gasset, la del rey Juan Carlos abrazando a Adolfo Suárez, también de espaldas.
Nosotras ya estábamos acostumbradas a convivir con una realidad fragmentada, que nos mandaba mensajes contradictorios, pero me duele pensar que con esa imagen puede llegar hasta nuestras nietas una interpretación distorsionada de esta época. Podrían creer, por ejemplo, que la paridad en política, era eso. Y ¡hasta ahí podíamos llegar!
La influencia de las primeras damas
Pocos acontecimientos habrán dado tanto juego a los analistas, como la visita de Carla Bruni a España, hasta el extremo de que antes y después, hasta la prensa más seria tomó este asunto como referencia para sus análisis. Así, en “El País” del 14 de junio de 2009, Gabriela Cañas todavía escribía:
¿Cuál es la función de la Reina? ¿Y la de la esposa del presidente de la República Francesa? ¿Cuál es el rol del cónyuge del inquilino de la Casa Blanca? La respuesta es sencilla: absolutamente ninguno. En el mismo momento en que sus maridos ascienden a la cima, una ley no escrita condena a sus esposas a convertirse en sus calladas sombras. Michelle Obama ganaba como vicepresidenta del hospital de la Universidad de Chicago 240.000 euros anuales; el doble que su marido. Pero cuando en enero se disponía a mudarse a la Casa Blanca recibió del otro lado del Atlántico un sabio y frustrante consejo. "Que aprenda a cogerle el gusto al asiento de atrás", dijo Cherie Blair, la esposa del ex primer ministro de Reino Unido.
Como bien explican el experto en protocolo Pablo Batlle y el director de la Escuela Diplomática José Antonio Martínez de Villarreal, las esposas de los jefes de Estado suelen desarrollar actividades paralelas en el terreno de la cultura, la beneficencia y la cooperación al desarrollo. Fuera de ello, la mirada de la opinión pública es vigilante y estricta…..
Con mejor sentido, Octavio Salazar , profesor titular de Derecho Constitucional, de la Universidad de Córdoba escribe bajo el expresivo titular de “Mujeres sin rostro”, con respecto a la reacción que provocó la publicación de determinadas fotografías de Letizia Ortiz y Carla Bruni en algunos periódicos:
Pienso que lo más discutible de la fotografía que apareció en la portada de El País es el mensaje que nos estaba transmitiendo a través de esas dos mujeres sin rostro, estéticamente impecables y perfectas en su papel de acompañantes de sus poderosos maridos. Lo más criticable no es tanto que la imagen se centrara en los traseros de dos señoras magníficas, sino que de ellas no viéramos la cara. Esa opción revela que realmente no importaba lo que esas dos mujeres pudieran expresar, sentir o pensar. Su propio papel institucional, que tal vez fuera el que con más hondura jurídico-constitucional deberíamos cuestionarnos en las democracias del siglo XXI, consiste precisamente en ser perfectas Sofías, es decir, mujeres amables, sonrientes, dóciles y calladas. Ahí radica la mayor crueldad de la polémica fotografía. Tan peligrosa porque puede contribuir, y de qué manera, a que las niñas quieran continuar luciendo modelitos mientras que los niños, de los que sí conocemos el rostro, se ocupan de hablar de las cosas verdaderamente importantes.
Pero es que, además, en esa fotografía de mujeres sin rostro pero con trasero, están presentes las miles de mujeres que siguen sin merecer una portada en los periódicos y que, por tanto, difícilmente pueden convertirse en referentes para la sociedad. Mujeres creadoras, científicas, pensadoras, artistas, que muy a duras penas conquistan su espacio en los medios y que continúan en gran medida siendo las olvidadas. Estoy seguro de que el mismo día que Letizia y Carla sonreían en Madrid había cientos de mujeres en el mundo realizando aportaciones brillantes para el futuro de la humanidad. Mientras que el rostro de alguna de ellas no merezca el mismo lugar que la princesa y la primera dama, mucho me temo que la igualdad seguirá siendo un sueño y que mi sobrina, que apenas tiene cuatro años, seguirá pidiéndole a los Reyes un traje de princesa y unos zapatos de tacón.
Y sobre la transfiguración de la consorte del Príncipe, en “todoellas.com” , leemos:
…………Uno de los grandes problemas de Letizia es que quiere ser más monárquica que el propio rey. Comentan que ha expresado a sus periodistas de cámara que le ha parecido una falta de respeto a la monarquía el hecho de que ciertos medios hayan publicado una instantánea donde se le ve a ella y a Carla Bruni de espaldas. Por supuesto, es innegable que la fotografía lleva a comparar el trasero de ambas damas, eso de ahí a hablar de falta de respeto contra la institución, media un abismo. Extraño comentario en alguien que fue periodista.
Fue “La Verdad” , de Murcia, quien más allá de la frivolidad, centró el verdadero interés de las relaciones de Francia con España. . Y con el título “Coste del convexo trasero de Bruni”, José Antonio Lozano Clares, exponía:
Vaya revuelo en torno a Carla Bruni y la fotografía de los traseros -con perdón- de doña Letizia y de la «presidenta» de la República francesa. Algunos analistas claman por un mayor entendimiento entre ambos países: unir carreteras, vías férreas e infraestructuras eléctricas.
Precisamente lo que interesa a Francia: las interconexiones energéticas entre Francia y España serían una ruina para España porque los galos han optado por la energía nuclear mientras Zapatero ha optado por las energías renovables. Es evidente quién saldría ganando: aquel que puede producir energía nuclear cinco (eólica) o 15 (solar) veces más barata que las promocionadas por el verde Gobierno español.
Lo mismo puede decirse de la liberalización de las empresas públicas: España privatizó sus empresas y semi-liberalizó sus mercados, mientras Francia liberalizó sus mercados externos y mantuvo en poder del Estado sus grandes corporaciones: France Telecom lleva haciéndole la cama a Telefónica desde hace una década. Telefónica es mucho más rentable pero FT tira con pólvora del rey. El Elíseo ha salvado de la quiebra a FT en varias ocasiones. Conclusión: Telefónica tiene vedada la entrada en Francia mientras compite por su cuota de mercado en España, gracias a la titularidad pública.
De infraestructuras gasistas mejor no hablar: Zapatero permite que la pinza franco- argelina controle el segundo gasoducto del Magreb mientras los franceses toman CEPSA y pretenden tomar REPSOL, mientras Suez amenaza a Gas Natural-Fenosa, mientras Gas Natural no puede vender en Francia, mientras la pública Gas de France vende en España lo que le viene en gana, mientras los argelinos nos elevan el precio del gas de forma unilateral...
Zapatero vende España a los franceses con tal de conseguir el apoyo de Sarkozy en la esfera internacional, es decir, con tal de permanecer en el poder. Lo caras que nos van a salir las fotos de Carla Bruni.
Y por fin, Pepa Bueno se pregunta “¿Y en eso se fija la prensa española?”
¿Es pensable una foto de Sarkozy y el príncipe Felipe en la que no se les viera el rostro y sí el torso y el paquete? Porque es el equivalente. En la fotografía de marras, no les vemos la cara ni a Bruni ni a Letizia, no se aporta información relevante sobre el encuentro entre ambas, sobre su complicidad o la ausencia de ella. ¿Qué aporta esa foto para estar en la primera página de algunos periódicos? Los culos de las dos……
……..¿Cómo se denomina a los maridos de las presidentas de las repúblicas? ¿El marido de Angela Merkel es primer caballero? Pues yo reivindico para él un completo programa de actividades culturales y obras sociales en cada cumbre del G-8, del G-20 o del Cambio Climático que se convoque, y a la que asista la cancillera alemana. No quiero que este buen hombre se sienta discriminado con respecto de las esposas de los otros líderes.
Me dirán ustedes que, con la que está cayendo, cómo me preocupo por el aburrimiento del marido de Merkel en las cumbres. Eso mismo pienso yo: con la que está cayendo, y los medios españoles pendientes de los traseros de Carla Bruni y la princesa Letizia.






